“Debemos crear una narración que emocione, ilumine y plante en la mente del lector historias y personajes indelebles, pero nuestra materia prima es nada más y nada menos que la verdad”, escribe Roberto Herrscher en la introducción de Periodismo narrativo: cómo contar la realidad con las armas de la literatura. Y durante la presentación de la esperada edición local de este libro, al cuidado de Marea Editorial, el autor volvió a señalar lo que considera la especificidad del género. “Cuando me preguntan en qué consiste el periodismo narrativo, respondo con lo que dije en una entrevista reciente: se trata de explicar contando”, indicó Herrscher el viernes 9 en el marco de la presentación de su libro en Fundación TEM.

El autor estuvo acompañado por Cristian Alarcón, director de la colección «Ficciones Reales» de la que forma parte este libro; Pablo Alabarces, director del Seminario de Cultura Popular y Cultura Masiva de la carrera de Comunicación de la Universidad de Buenos Aires y la periodista Cecilia González, corresponsal mexicana en Argentina.

En principio, la editora Constanza Brunet explicó que si bien el libro no es una crónica –como ocurre con el resto de los títulos de «Ficciones Reales»- reúne un estudio de autores imprescindibles para conocer el género y de ahí, la decisión de publicar este material, que ya fue editado en Barcelona, Chile y Costa Rica.

“Hay una enorme laboriosidad en este libro porque se van a encontrar en él con el mapa del periodismo narrativo”, afirmó Alarcón. No obstante, aclaró: “Quien crea que éste es un manual y que, como todo manual, tiene una dimensión totalizante, está equivocado. Aquí está el recorrido que ha hecho Roberto como investigador, como cronista y también como maestro”. En ese sentido, revalorizó el término “maestro” como forma de reconocimiento y lo vinculó a los días en que él y Herrscher se conocieron. Ocurrió en el año 2000 en México, durante un taller que impartió Ryzard  Kapuscinski en la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), que contó también con la presencia de Gabriel García Márquez. De hecho, el autor evoca ese taller en su libro.

Alarcón enfatizó que “Periodismo narrativo es una puerta abierta para los narradores nacientes de Argentina”: “Quienes enseñamos periodismo no contábamos en el país con una herramienta tan poderosa. En este libro está todo lo que es imprescindible leer para empezar a pararse en el género”.

González dijo que si bien este trabajo está apoyado en cuestiones teóricas, “todo el tiempo nos propone contar historias”. “Desde el modo de transformar un discurso aburrido de Vargas Llosa hasta sus aventuras con Kapuscinski, Roberto está ‘cronicando’. Incluso cuando trabaja famosas ‘cinco w’ en relación con el periodismo narrativo”, agregó. La cronista citó una larga lista de autores con quienes Herrscher trabaja, como Tomás Eloy Martínez, Oriana Fallaci, Gay Talese, Alma Guillermporieto, Truman Capote o Rodolfo Walsh. “Espero que en libros futuros sobre las crónica aparezcan cada vez más nombres femeninos”, apuntó. Observó además que “a diferencia de otros autores que consideran la crónica un género superior, él sitúa la crónica como un aporte con otro tipo de mirada”.

Por su parte, Alabarces explicó que su vínculo con el periodismo no viene por la zona de la escritura sino por el disfrute de leer e investigar. “Este libro da cuenta de un amor por la docencia, además de la escritura y la narración. Amor también por aquello que enseña; es decir, el modo en que vincula narradores y periodismo. En ese sentido, se vuelve un gran manual. Eso es un gran hallazgo porque este tipo de libro no es frecuente”, dijo.

Finalmente, Herrscher leyó algunos tramos del libro. Uno de ellos está dedicado a Tomás Eloy Martínez, quien fue su editor cuando el autor de Periodismo narrativo realizó algunas colaboraciones para el suplemento cultural Primera plana. En el libro, Herrscher escribe: “Por si no ha quedado claro hasta ahora, considero a Tomás Eloy Martínez como un gran periodista narrativo y de investigación, y probablemente, junto con Gabriel García Márquez y Rodolfo Walsh, de los mejores periodistas literarios del continente. La novela de Perón y Santa Evita son, cada una en lo suyo, obras maestras de la narración, descripción e invención de lo real”.

También compartió unos fragmentos del epílogo, dedicado a la memoria de Anna Politkovskaya. De su obra, escribió: “A diferencia de muchos libros de denuncia, contados con el lenguaje formulario del informe policial, acumulando datos sin arte ni concierto, sus libros van mucho más allá del memorial de agravios: son novelas contadas en un estilo que debe más a las novelas de Tolstói y Dostoievski que el periodismo de investigación de nuestro tiempo (…) Entre la prisa, el frío, el miedo y las bombas, Anna Politkovskaya escribió el mejor periodismo narrativo de las dos últimas décadas, en cualquier idioma”.

Texto: Ivana Romero / Prensa y contenidos Fundación TEM

Fotos: Verónica Martínez / Archivo Fundación TEM

 

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