El lunes 4 por la tarde comenzó el taller No ficción, las claves del género a cargo de Verónica Abdala y Luciana Mantero. A lo largo de dos horas, las periodistas establecieron los lineamientos generales de los próximos encuentros. La idea es que los alumnos incorporen nociones teórico-prácticas para que puedan leer y también ser capaces de producir textos de no ficción. Para esto, Abdala y Mantero proponen un panorama amplio de lecturas, dividido en dos núcleos temáticos complementarios: narrativas del yo y crónica social. En el primer núcleo, se verán textos de Gay Talese y Joan Didion, entre otros. En el segundo, algunos de los autores seleccionados son Alex Ayala, Josefina Licitra y Javier Sinay.

En principio, las coordinadoras del taller señalaron que Tomas Eloy Martínez fue un visionario al momento de señalar que la realidad debía ser narrada desde una mirada propia sin renunciar a la rigurosidad en los datos. De hecho, observaron que si bien el comienzo de la crónica puede señalarse en relatos de viajes de hace siglos, fue a mediados de siglo XX que este género (que en principio no se pensaba como tal) comenzó a hacer su aparición. En ese sentido, subrayaron la importancia de «A Sangre fría», de Truman Capote –publicado en 1966- y de Tom Wolfe. Y también, a nivel latinoamericano, los textos de Martínez y de Gabriel García Márquez, como nombres salientes de una tradición que ha sido capaz de imprimirle un sello propio al periodismo producido en este continente.

También se refirieron a la importancia de saber mirar, de poder decidir dentro del magma de lo real qué se puede convertir en historia y de no tener temor al momento de hacer un buen trabajo de campo. En ese sentido, dijeron, la crónica se nutre de la literatura, de la antropología y de diversos géneros. De allí la dificultad de situarla en una zona específica.

“Tomás Eloy Martínez definía la crónica como un texto que reconstruye los hechos reales desde la mirada de un testigo. El asunto pasa por decidir quién será el testigo de eso que se cuenta”, sostuvieron. Además, dejaron el claro que el pacto con el lector es que todos los hechos relatados serán reales. “Si bien la crónica se nutre de recursos propios de la ficción, siempre escribe sobre la realidad. El desafío, como propone Caparrós, es escribir una historia lo suficientemente atrapante como para que un lector que quizás no esté interesado en ese tema se sumerja en eso que le contamos y no se quiera ir”, agregaron.

Algunos momentos salientes del primer encuentro se encuentran en el time line del Twitter de Fundación TEM. Consultalos!

(Informe: Ivana Romero / Foto: Verónica Martínez)

 

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