En el marco del Día del Periodista, Fundación TEM realizó una consulta a profesionales y teóricos de Argentina y de América Latina sobre la situación actual de este oficio. El cuestionario es similar en todos los casos. Aquí, las respuestas de Daniel Dessein.

-¿Cuál es la situación actual del oficio periodístico?
-El periodismo vive el mayor proceso de transformación de toda su historia a raíz de la extraordinaria influencia de las nuevas tecnologías en nuestras vidas. La expansión del acceso a internet, la proliferación de dispositivos desde los que se consumen contenidos informativos y el crecimiento geométrico de los usuarios de redes sociales afecta la sustentabilidad de las empresas periodísticas, abre las puertas a la participación de los usuarios en el proceso informativo y fragmenta progresivamente las audiencias. La gratuidad como regla general en el acceso de contenidos en la web, la aparición de gigantescas empresas digitales que se nutren de contenidos periodísticos ajenos y la multiplicación de canales por los que circula información conspira contra el financiamiento de la producción de equipos periodísticos sofisticados de gran escala. Por otro lado, las viejas fronteras que separaban al periodismo gráfico y audiovisual se diluyen en un contexto en el que aparecen nuevas narrativas y herramientas ligadas al mundo digital que engendran nuevos géneros. El periodista debe incorporar habilidades novedosas y acortar la distancia que lo separaba de su audiencia, atendiendo sus intereses, preferencias y críticas, como también las rutinas y dispositivos vinculados al consumo de información.

-¿En qué influyen las empresas periodísticas en la construcción de la información? ¿Y las coyunturas políticas?
-Las empresas periodísticas son estructuras necesarias para la elaboración y la difusión de contenidos periodísticos de manera sinfónica. Posibilitan que las audiencias puedan encontrar espacios en los que distintos tipos de información y análisis se presentan de manera segmentada y, dentro de cada segmento, jerarquizada y relacionada. Ofrecen una mirada sobre acontecimientos relevantes de distintas áreas de la vida de una comunidad y un trabajo coordinado de profesionales que suman esfuerzos para que los enfoques cuenten con una profundidad, una estética y un rigor que difícilmente pueda lograrse a través de un emprendimiento individual. La empresas periodísticas pueden desenvolverse con independencia y eficiencia cuando obtienen los recursos económicos adecuados por parte de su audiencia y/o de los anunciantes. Los gobiernos que cuestionan el rol de la prensa en el sistema democrático, suelen impulsar medidas que afectan las ecuaciones económicas de los medios. Por ejemplo, premiando o castigando medios a través de la pauta oficial; otorgando o removiendo licencias; interviniendo en la fabricación, importación o comercialización de insumos, etc. Así surgen medios que subsisten de manera casi exclusiva de recursos del Estado y se genera un sistema que distorsiona la competencia entre las empresas periodísticas y vulnera la libertad que requieren para desarrollar adecuadamente su tarea.

-Si antes los periodistas se formaban en las redacciones, ahora se forman también en espacios académicos, talleres, etc. ¿Comparte este análisis? ¿Qué se gana y qué se pierde en esta situación?
-Veinte años atrás el ciclo de producción de las empresas periodísticas era totalmente distinto. De un ciclo de 24 horas como el que tenía un diario se pasa a un sistema de actualización informativa constante, en el que el consumo de contenidos se hace de manera cruzada (a través de distintos soportes y por momentos de manera simultánea) y de manera fragmentada a lo largo del día. Las facultades de comunicación y periodismo son relativamente nuevas, por lo que décadas atrás no había egresados de carreras ligadas de manera directa al oficio. La formación estaba reservada al ámbito de las redacciones y al aprendizaje autodidacta, en medio de un clima de época que, por la solidez del esquema de ingresos de los medios, sus niveles de influencia y las formas de consumo de las audiencias, permitía trabajar con otros tiempos, otra profundidad, de manera desconectada del destino final del material y en una atmósfera romántica que hoy sobrevive en la memoria de los melancólicos. Esta combinación despertaba una pasión por el oficio que hoy cuesta encontrar. El periodismo del siglo XXI vive en una crisis con final incierto, preso de una dinámica vertiginosa, con recursos escasos y con mayor vulnerabilidad. La fiscalización constante y la participación de las audiencias exigen mayor rigor en el procesamiento de las noticias y eso implica una mayor formación técnica que debe desplegarse a mayor velocidad. Las facultades de periodismo y los talleres brindan nociones y conocimiento de herramientas que le permiten al periodista moverse con menor margen de error y mayor solvencia profesional pero muchos de estos espacios, en países como la Argentina, suelen estar desconectados de los desafíos actuales de la industria periodística y atrasan en su propuesta curricular respecto de lo que exigen los ciudadanos a los medios.

-¿Cuáles son los desafíos de quienes decidan hacer del periodismo una profesión?
-Hoy hay barreras de ingreso más bajas para ejercer el periodismo pero es cada vez más complejo mantener el modelo de negocios sobre el que se apoyó la actividad hasta fines del siglo XX. Las facultades de periodismo arrojan cada año miles de egresados a un mercado en el que las empresas periodísticas tienden a reducir sus planteles afectados por un contexto en el que sus ingresos bajan. Quienes aspiren a ejercer el periodismo deben saber, en primer lugar, que se trata de un oficio cada vez más competitivo y en el que habrá cada vez menos espacio para ejercerlo de manera rentada. Los periodistas que tendrán más chances de hacerlo serán aquellos que cuenten con aptitudes clásicas (talento para contar historias, rigor para chequearlas, olfato para encontrarlas, coraje para publicarlas, constancia) con nuevas destrezas (manejo de herramientas digitales, capacidad para emplear el lenguaje adecuado para cada soporte, conocimientos sobre el comportamiento de las audiencias, visión sobre los cambios del sector, capacidad de adaptación a nuevos escenarios). Los buenos periodistas siempre han logrado entender y explicar cómo funcionan los engranajes que mueven nuestra realidad. Los periodistas de hoy, además de eso, deben comprender cómo funciona su oficio y cuáles son las bases de su viabilidad.

Daniel Dessein es editor del suplemento cultural del diario La Gaceta (Tucumán) y miembro de su directorio; vicepresidente regional de la Sociedad Interamericana de Prensa; presidente de la comisión de relaciones internacionales de la Asociación de Entidades periodísticas Argentinas (ADEPA) y miembro de los consejos ejecutivos de la Asociación Mundial de Periódicos, la agencia de noticias DYN y la Fundación Leer. Fue presidente de ADEPA (2010-11), presidente de DYN (2014-16) y vicepresidente de la Asociación de Editores Digitales (2012-13). Colaboró en más 100 diarios y revistas de 17 países. Es compilador de los libros Nuevos desafíos del periodismo y Tiempos turbulentos. Medios y libertad de expresión en la Argentina de hoy (ambos de 2014); y coautor de Periodismos argentinos (2016).

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