En el marco del Día del Periodista, Fundación TEM realizó una consulta a profesionales y teóricos de Argentina y de América Latina sobre la situación actual de este oficio. El cuestionario es similar en todos los casos. Aquí, las respuestas de Horacio Convertini.

-¿Cuál es la situación actual del oficio periodístico?
-Todo lo que voy a decir está relacionado a la industria del periodismo gráfico,que es la única que conozco por haber trabajado en ella más de 30 años. Estamos en el medio de un cambio de paradigma (digital por papel) que involucra mucho más que un cambio de soporte porque afecta sensiblemente las bases de sustentación del negocio. Los diarios y las revistas venden cada vez menos porque la información, la opinión y el análisis llegan gratis, más rápido y on demand por internet y las redes sociales. Al mismo tiempo, la porción de la torta publicitaria dedicada a los medios gráficos es cada vez menor porque los anunciantes descubrieron que pueden invertir menos y ser más precisos en su comunicación anunciando en Google, Facebook o YouTube, donde los diarios y las revistas, inclusos los más poderosos, son jugadores menores (víctimas de la llamada “competencia extrainformativa”). Es decir, la industria ve que se le cierran las dos canillas. Y lo que ingresa por vía digital (aunque avanza lentamente) es insuficiente para mantener una redacción que pueda hacer periodismo a gran escala con números de alta rentabilidad (y a la vez cumpliendo con los parámetros tradicionales de “calidad”) como sí permitía el papel hasta hace (digamos) 10 años. Reacción 1: achicar el staff. Reacción 2: como los márgenes de ganancia se reducen (y algunos medios desaparecen) se tiende a reducir los niveles salariales. Reacción 3: se tiende a invertir menos en coberturas costosas. Consecuencia de 1, 2 y 3: peor periodismo. Al mismo tiempo, la incorporación de lo digital se hace a los ponchazos, siguiendo recetas no suficientemente probadas, en pruebas de ensayo y error (todavía en etapa de laboratorio) que son desgastantes. En la web, la velocidad le gana a la precisión, y esto resiente muchas veces la calidad. Se le exige al periodista de la nueva era destrezas específicas (como producir y editar un video) aunque nadie los prepara para eso. La situación del oficio es, hoy, complicada.

-¿En qué influyen las empresas periodísticas en la construcción de la información? ¿Y las coyunturas políticas?
-Las empresas periodísticas influyen en la construcción de la agenda informativa porque hacen una edición (un recorte específico a partir de la posición ideológica del medio) de la realidad. Esto no es nuevo. Es tan viejo como el periodismo. Por eso todos las fuerzas políticas (y hasta los clubes de fútbol) querían tener sus propias publicaciones. Las coyunturas políticas, en tanto situaciones que construyen sentido (la vuelta de la democracia, el que se vayan todos, ni una menos, por ejemplo), marcan la cancha, revalorizan temas, elevan posiciones, etc.

-Si antes los periodistas se formaban en las redacciones, ahora se forman también en espacios académicos, talleres, etc. ¿Comparte este análisis? ¿Qué se gana y qué se pierde en esta situación?
-Creo que el periodismo es un oficio y que el mejor ámbito formador es la redacción. La carrera universitaria, como está plantada, es insuficiente en términos formativos, aunque aporta conocimientos necesarios que habilitan formas más complejas de ver la realidad. Los programas universitarios de periodismo están a veces inflados, carecen de espacios de práctica y están dictados, en una proporción que me gustaría que fuese reducida, por graduados que apenas pasaron por una redacción y que han tenido un contacto lábil con el oficio. Y el desafío digital se incorpora muy lentamente a los programas.

-¿Cuáles son los desafíos de quienes decidan hacer del periodismo una profesión?
-El gran desafío es aceptar que se ingresa a una industria en crisis y que los nuevos tiempos exigen nuevas aptitudes y preparaciones.

Horacio Convertini (Buenos Aires, 1961) es editor de la revista dominical Viva del diario Clarín. Además, es considerado uno de los autores más potentes de la nueva literatura negra argentina. Recibió premios como el Internacional de Novela Negra y Policial Azabache, el Memorial Silverio Cañadas 2013 por La soledad del mal, y ganó el Concurso de Novela Negra Extremo Negro-BAN! con El último milagro. En 2015 publicó su última novela, New Pompey (Del Nuevo Extremo).

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