En abril, comienza el taller «¡Extra! Historia del policial en Argentina», que estará a cargo de Osvaldo Aguirre y Javier Sinay, dos grandes periodistas. Les hicimos algunas preguntas en relación al género de la crónica policial.  Acá un breve preámbulo de lo que será este jugoso taller. 

¿Por qué ven la necesidad de hacer un curso que reponga la historia de la crónica policial? ¿Qué podemos aprender de eso?

Porque es un tema que hasta ahora no ha sido tratado, y porque tiene un interés totalmente actual. En los últimos años, como efecto de un interés más amplio por la historia criminal, hubo estudios muy valiosos sobre algunos períodos de la crónica policial en Argentina. Sin embargo, hay otros que están totalmente desconsiderados, como por ejemplo el período de auge de la prensa sensacionalista en su sentido tradicional, podríamos decir, el que va de la revista Ahora a Esto!. De ser un género marginal y menospreciado, la crónica policial pasó a ocupar un lugar central en la prensa y nos interesa analizar esas transformaciones y sus efectos en los relatos actuales del crimen. Además, la crónica policial tiene también su propio valor como registro de la historia social de la Argentina (mucho más, cuando los crímenes se tiñen de contenido político).

A grandes rasgos, ¿cuáles fueron los cambios más importantes del género que ustedes notan en comparación a la forma actual de escribir crónicas policiales?

Los cambios en las crónicas policiales no son simples cuestiones de estilos sino que muestran distintas percepciones y acciones sobre lo social. Las crónicas por el secuestro y asesinato de Abel Ayerza (1932-1933) o por el de Axel Blumberg (2004), para situar dos casos emblemáticos, nos hablan también de la forma en que eran observados sectores de la sociedad considerados peligrosos y del modo en que esos episodios traumáticos incidieron, entre otras cosas, en las representaciones del delito y de los delincuentes. En las formas que asume el delito, concretamente en el tipo de delitos que se comete en una época, en la manera en que son llevados a cabo, encontramos el sello de la sociedad y de la época en que transcurren, y eso es lo que nos permiten leer las buenas crónicas policiales. En la actualidad de la crónica se lee la preocupación por la seguridad; tanto que esta palabra, “seguridad”, desplaza a veces a la palabra “policiales” para hablar del género.

¿Puede elegir cada uno cuál es su “cronista policial favorito” y por qué?

O.A.: El mío es un voto cantado por Gustavo Germán González, el periodista de Crítica que se hizo célebre sobre el fin de la década de 1920, porque de sus crónicas derivan dos grandes líneas del género: la negra, más próxima a la ficción y atenta a las implicancias políticas del crimen, y la amarilla, más espectacular, quizá tramposa en algunas versiones.

J.S.: Yo me quedo con un cronista vivo: Ricardo Ragendorfer. Su trabajo es muy interesante, en tanto él mismo es consciente de toda la tradición que lo ha precedido (y esto se ve, por ejemplo, cuando para cubrir la autopsia de Rodrigo Bueno en 2000 hace una remake de la cobertura que Gustavo Germán González había hecho sobre la autopsia del concejal Carlos Ray en 1926). Ragendorfer es dueño de una pluma muy atractiva, siempre maneja buena información y tiene un apego muy grande por la figura del cronista policial clásico, que él mismo encarna hoy mejor que nadie.

¿Podrían adelantar alguno de los invitados especiales que tendrá el curso?

Estarán por ejemplo Esteban Rodríguez Alzueta, abogado, docente de la FPyCS de la UNLP y director de la Maestría en Ciencias Sociales y Humanidades UNQ y autor de Temor y control. La gestión de la inseguridad como forma de gobierno, un libro fundamental. También Diego Levy, el fotógrafo que en su libro Sangre retrató el crimen en cuatro grandes ciudades latinoamericanas (Buenos Aires, Río de Janeiro, Medellín y México DF), para abordar justamente el campo de la fotografía del crimen, generalmente soslayado, como si el registro de la crónica pasara solamente por los textos. Y Horacio Convertini, actual director de la revista Viva, ex director del diario Muy y ex editor jefe de la sección de Policiales del diario Clarín, que nos explicará cómo trabaja la prensa masiva y popular sobre los casos de alto impacto.

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