Una selección de artículos publicados en la prensa por el gran escritor tucumano da cuenta de la notable vigencia de su pensamiento.

A casi dos años de la muerte de Tomás Eloy Martínez, su figura y su obra permanecen vigentes. Ahí están las reediciones de sus libros, la venta sostenida de clásicos como Santa Evita y La novela de Perón, y la reciente apertura en Buenos Aires de la fundación que lleva su nombre. Es en una vieja casona en el barrio de Boedo, con una biblioteca envidiable del tucumano; allí se dictan talleres y ofrecen charlas sobre periodismo y literatura.
Argentina y otras crónicas pone en valor, nuevamente, el talento de Tomás Eloy Martínez como articulista. Muchos de esos textos aparecieron en los libros El sueño argentino y Réquiem para un país perdido. En esta edición, se suman el discurso de apertura de la Feria del Libro de 2006 y artículos publicados en los diarios La Nación (Argentina), El País (España), El Nacional (Venezuela) y The New York Times (Estados Unidos).
Una vez más, aparece en los textos -publicados entre 1986 y 2009- una de las grandes obsesiones del escritor: el destino y el sentido de la Argentina como país. «¿Dónde está la Argentina? ¿En qué confín del mundo, centro del atlas, techo del universo? ¿La Argentina es una potencia o una impotencia, un destino o un desatino, el cuello del tercer mundo o el rabo del primero?», se pregunta en uno de los artículos. Y luego agrega: «Ya en vísperas de la Revolución de 1810 nos obsesionaba la grandeza. Lo que ahora nos obsesiona es el miedo a precipitarnos en la pequeñez».
Luego de la crisis argentina de fines de 2001 y principios de 2002, salieron decenas de libros y artículos en los que periodistas, políticos y pensadores se preguntaban sobre el destino de la Argentina como país. A diferencia de muchos de aquellos, Tomás Eloy hizo esos cuestionamientos con gran lucidez y desde el fango. Y muy lejos de la comodidad de una redacción o de un escritorio.
Allí está, en las crónicas, el periodista entrevistando a una familia de indigentes que viven en los márgenes del Río Salí -el destino de su Tucumán es otra de las obsesiones- o a un economista en el coqueto Barrio Parque de Buenos Aires. Allí está el periodista alquilando un auto y saliendo a recorrer los lugares para encontrar respuestas.

Lección de periodismo
Para aquellos que abrigamos el oficio de periodista, Argentina y otras crónicas también es una lección de tenacidad, de dignidad y de toma de conciencia sobre el rol de la prensa en la cohesión social. La crónica Trelew, el relato nacional es el mejor resumen de ese compromiso. Luego de la masacre de agosto de 1972 por parte de la dictadura de Lanusse, el periodista escribió un artículo en la revista Panorama en el que decía: «Cuando un Estado elige el lenguaje del terror, destruye todo lo que le da fundamento e impregna de incertidumbre la vida de los ciudadanos». El entonces capitán de navío Emilio Eduardo Massera llamó al dueño de la empresa para exigirle que lo despidiera.
Ya desempleado por orden de la dictadura, Martínez decidió viajar a esa ciudad patagónica para «intentar desentrañar la verdad de los hechos». El resultado es hoy conocido por todos: la investigación y publicación de La pasión según Trelew, un libro clave en la investigación judicial de la matanza de los guerrilleros, además de ser una herramienta indispensable para aquellos que pretendan hacer periodismo de calidad en la Argentina.
El libro se completa con un lúcido recorrido por los conflictos de los países de América Latina y un ensayo sobre la Argentina del bicentenario. «El periodismo debería releerse a sí mismo. Muchos de los intereses y principios que defiende y predica hoy son inversos a los que defendía ayer», escribe en una de sus últimas crónicas, publicada hace dos años. Luego de leerla, es imposible no pensar en la vigencia de esa sentencia. Y en la siempre lúcida mirada del autor. © LA GACETA

 

Por: Diego Jemio

Fecha: 27 de noviembre de 2011

Medio: La Gaceta literaria

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