Entrevistamos a Ignacio Molina con motivo de la aparición de su nueva novela. 17 grises editora estará a cargo de la publicación de En los márgenes, el nuevo libro de este interesante autor bahiense.

Ignacio Molina / Foto: Eterna Cadencia

Ignacio Molina nació en Bahía Blanca en 1976. Publicó un libro de cuentos Los estantes vacíos (Entropía, 2006), un poemario Viajemos en subte a China (Pánico al pánico, 2009), una investigación periodística Tribus Urbanas (Kier, 2009) y su única novela Los modos de ganarse la vida (Entropía, 2010). Administra el blog Unidad Funcional y trabaja actualmente como corrector de estilo. En los márgenes es su nuevo libro de relatos que próximamente publicará 17 grises Editora.

Se ha dicho de la literatura de Molina que es “la hermenéutica de la rutina”, “la épica de lo particular” o “la epopeya de lo elemental”. En esa prosa en donde la cotidianeidad y lo común dialogan en clave de realismo minimalista, el escritor bahiense crea un mundo en donde el entramado de la historia es terreno fértil para bucear en las intimidades, los gestos mínimos y, en algunos momentos, adentrarse en los surcos que deja la melancolía. Ignacio Molina habló con la Fundación Tomás Eloy Martínez y nos adelantó su nuevo libro.

1- Usted escribe crónicas periodísticas en un suplemento cultural, ¿cómo logra articular los lenguajes de la narrativa, la poesía y el ensayo con los de la crónica periodística?

Ignacio Molina: Los veo de manera independiente. A todo lo relacionado con la literatura lo tomo como algo artístico; y a lo relacionado con el ejercicio periodístico como algo laboral. Trato de que ambos lenguajes no se contaminen. A veces intento introducir algo más personal en las notas, como en una de hace poco donde incluí el sintagma “los modos de ganarse la vida”, como un guiño a mis lectores. De todos modos, creo que la frontera entre la literatura y la crónica periodística siempre es muy difusa, ya que la materia prima que se utiliza en ambas es la misma: las palabras.

2- Los críticos literarios coinciden en afirmar que su prosa transita una zona donde lo cotidiano es su marca registrada. ¿Cree en esta afirmación? ¿Su obra interpela el quehacer diario para interpretar la realidad en clave política?

IM: Cuando me pongo a escribir no pienso “voy a hablar de la cotidianidad de un joven de clase media”. Es algo que surge de manera natural. La idea es no sentirme influenciado por lo que digan los lectores y los críticos. Por otro lado, el gesto político es una derivación lógica. Sí puedo decir que en mis textos busco que los personajes no afirmen cosas tan directamente. Las percepciones que surgen de la lectura pueden nacer de los detalles, de los gestos, pero no de cosas que alguien declame abiertamente; son una derivación de lo que va pasando en el relato.

3- Hace un tiempo usted escribió que Rapado, el libro de relatos de Martín Rejtman, lo instó a escribir sus propios textos y que ese libro, en el momento de su publicación, fue una manifestación contra la vieja literatura. ¿Cómo se relaciona con la tradición literaria argentina?

IM: A la tradición literaria argentina, a autores como Borges o Cortázar, los veía lejanos a mi mundo. Los libros que me familiarizaron con la literatura fueron los que hablaban de lo más cercano, de cosas más o menos parecidas a lo que yo estaba viviendo. De la tradición también me alejó ese formato clásico de introducción-nudo-desenlace sorpresivo. Querer emular eso, para mí, era como querer contar un chiste sin gracia. Mi desafío es hacer una literatura que no parezca literatura. En mis textos no hay referencias a otros autores, por ejemplo. La idea es crear una obra que no se parezca en nada a lo que la mayoría de las señoras piensan que es la literatura. Por otro lado, creo que, en mayor o menor medida, muchos de los escritores de este siglo estamos influenciados por el lenguaje y la forma de ver la literatura que surgió a partir de Internet.

4-¿Las redes sociales son un campo fértil para hacer literatura?

IM: Las uso bastante, pero a veces agobian un poco. La dinámica de la red social te empuja a la declamación constante, y yo creo que la mayoría de las sensaciones o emociones no pueden representarse fielmente sólo con palabras. El secreto de la literatura, para mí, es el de encontrar los intersticios dentro del lenguaje que permitan expresar cosas a pesar de esas limitaciones. El desafío es hacerle frente a ese límite y tratar de transmitir sensaciones que las palabra por sí mismas no pueden expresar. Ahora, la declamación constante de Twitter y Facebook le quita todo el misterio al lenguaje. Eso agobia un poco, y creo que cuando las palabras se ahogan no surge ningún tipo de literatura.

5– Próximamente saldrá su nuevo libro. ¿Podría adelantarnos algo?

IM: Se va a llamar En los márgenes y contendrá una novela corta, de unas 60 páginas, compuesta en base a textos autobiográficos, algunos de los cuales fueron publicados en su momento en mi blog. Acompañando a ese relato hay un conjunto de cuentos que también tienen el mismo tono. La línea que atraviesa todo el libro es el acento en lo autobiográfico, aunque no deja de ser una construcción ficcional. El resultado es un texto independiente de mi vida pero que está inspirado, en gran medida, en cosas que me pasaron en algún momento.

Leer Trauma, uno de los cuentos que formará parte de En los márgenes, el nuevo libro de Ignacio Molina pronto a editarse por 17 grises Editora.

2 thoughts on “Entrevista: Ignacio Molina

  1. Resulta muy interesante poder encontrar un espacio como este blog, que da a conocer para el público en general y que quizás no está del todo metido en el ambiente literario, autores jovenes tan talentosos. Muy buena la nota

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