Verónica Abdala responde el segundo cuestionario de El oficio del cronista, la nueva sección que se inauguró la semana pasada de la mano de Ulises Rodríguez. En cada ocasión, un joven periodista responderá un breve cuestionario sobre los elementos que no deben faltar en una crónica, los límites que puede tener un periodista a la hora de encarar un tema en particular y cuáles son los rasgos distintivos de una historia que merece ser contada.

VERÓNICA ABDALA / Foto: Archivo autor

1- ¿Qué es la crónica periodística?

Un género cuya estrategia narrativa no es la objetividad, sino que se define por ser subjetiva. Mientras los géneros ‘duros’ aportan una visión cerrada –‘esto es así’-, la crónica se juega por una versión más inquietante y arriesgada: la del punto de vista. Como híbrido que es entre el periodismo y la literatura, también complejiza la realidad, al revelar los matices de una historia, un suceso o una vida, e interpela al lector.

2- ¿Qué tres elementos no deben faltar en una crónica?

a. El punto de vista del cronista, escriba este o no en primera persona, por aquello de que la subjetividad juega aquí un papel central.

b. La claridad de saber qué se quiere contar. Si el cronista no sabe qué tiene para decir y qué aporta el hecho de contarlo difícilmente llegue a escribir nada valioso para otros.

c. La responsabilidad de no falsear los hechos. La credibilidad del cronista descansa en el pacto de confianza que establece con el lector, y éste da por hecho que lo que se le dice no es fruto de la invención.

3- ¿Qué límites éticos tiene que tener un cronista?

No puede mentir. Tiene la libertad de contar lo que ve, percibe, siente, piensa, oye, pero no de salirse de un marco que se sobre entiende y lo limita: no puede inventar lo que nunca ocurrió. Como decía Tomás Eloy Martínez: “Fidelidad a su conciencia, fidelidad al lector y fidelidad a la verdad”. Y agrego el riesgo del exceso de personalismo, porque –como también subrayaba Tomás- el periodismo no es un circo para exhibirse, sino un instrumento para pensar. “El periodista, el narrador, es también un productor de pensamiento”, decía.

4- ¿Qué debe tener de distintivo una historia para que se convierta en una crónica?

Diría que potencial narrativo, ser atractiva en términos de relato. Por lo demás, ¿cuáles son las historias que merecen ser contadas? Como en literatura, aquellas que amplían o profundizan nuestro conocimiento del mundo y de nosotros mismos; las que revelan algo de lo que nos pasa, tememos o somos capaces. En cuanto a los temas, valen todos, si están bien contados: el desafío pasa, antes que por el qué se cuenta, por el cómo y desde qué lugar se narra.

5- ¿Qué cronistas le gustan y por qué?

De las crónicas históricas rescato las de García Márquez, Rodolfo Walsh, Tomás Eloy Martínez, Alma Guillermoprieto, Martín Caparrós. Entre las más nuevas, las de Leila Guerriero, Gabriela Wiener, Josefina Licitra, Cristian Alarcón. Porque  tienen voz propia, se juegan, ponen el cuerpo. Asumen el riesgo necesario de mostrarse vulnerables. El buen cronista no narra desde el podio: se mete en el barro y es permeable a lo que pasa a su alrededor. Sensibilidad e inteligencia deben conjugarse, no pueden ir separadas.

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*Verónica Abdala (Buenos Aires, 1973) Periodista argentina, especializada en temas culturales. Entre 1995 y 2004 integró la sección Cultura del diario Página/12, y desde el 2010 colabora con adn, el suplemento cultural del diario La Nación. Colabora de forma independiente en revistas y blogs y edita libros. Entre las personalidades que entrevistó, se incluyen José Saramago, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa, Ariel Dorfman, Ryszard Kapuscinsky, Ray Bradbury, Elena Poniatowska, Rosa Montero, Juan José Millás, Juan Marsé, Andrés Rivera, Juan Sasturain, Martín Caparrós, Roberto Fontanarrosa, Héctor Tizón. Tiene dos libros publicados: la biografía ilustrada Borges para Principiantes (Errepar, 1999), y el ensayo Susan Sontag y el oficio de pensar (Campo de Ideas, 2004). Es Licenciada en Ciencias de la Comunicación de la UBA. Cursó talleres complementarios de Crónica Periodística y Edición de Suplementos Culturales con Tomás Eloy Martínez (FNPI), y de narrativa con Lilliana Heker y Elsa Osorio. Su blog es El Altillo.

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