En breve, comenzará el taller de entrevista, a cargo del periodista y escritor Camilo Sánchez. Para ir calentando motores, le pedimos a Camilo que eligiera y comparta una entrevista para él emblemática. Eligió una que George Sylvester Viereck le hace nada menos que Sigmund Freud en 1926. Primero, las razones de Camilo por considerarla un ejemplo, abajo, el link para que puedas leerla y saber de qué estamos hablando. 

Toda entrevista siempre puede seguir en edición perpetua. Llamar a la muerte “gusano conquistador” y a Sigmund Freud “el maestro indagador del cerebro humano”, son frases antiguas, fuera de lugar. Es cierto. Pero más allá de esos ajustes posibles, esta entrevista de George Sylvester Viereck, en un clima de despedida chejoviano, es una reflexión de alta gama de quien fue llamado el padre del psicoanálisis.
Es, a la vez, una muestra viva de por qué la entrevista es el género que atraviesa todos los otros géneros de la escritura periodística.
Ahí lo tienen a Freud, en carne viva, peleando con su cáncer de mandíbula, arrojando en las primeras cuarenta líneas, en los primeros minutos de charla, cuatro o cinco títulos posibles:
. “Setenta años me han enseñado a aceptar la vida con alegre humildad”
. “Todavía prefiero la existencia a la extinción”
. “Al final, la muerte parece menos intolerable que las múltiples cargas que arrastramos”.
Y la mejor de todas. Ese ejercicio de generosidad que es la ausencia de queja ante el otro aunque la mandíbula ortopédica y la vejez parecen cercarlo, tenerlo rodeado: “¿Por qué debía esperar algún favor especial?”

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