Relatos infieles (Carmen Perilli, comp.) Universidad Nacional de Tucumán

“Tucumán fue siempre para mí el resumen del mundo. No lo digo en un sentido figurado sino literal: el mundo cabía completo en las doscientas manzanas de mi infancia, con todos sus climas, sus palacios imaginarios, sus desiertos de viento y polvo y sus insectos mitológicos del verano”, escribió Tomás Eloy Martínez en La otra realidad. La investigadora Carmen Perilli propone recuperar diversos aspectos de la vida y la obra del autor de Santa Evita articulando su trabajo como escritor, periodista y aún el menos conocido, como crítico. A la vez, la idea es que Martínez hable por sí mismo. El resultado de este trabajo de doble entrada es Relatos infieles, que incluye ensayos de diversos especialistas en la obra de TEM y también, a un puñado de crónicas escritas por él en 1961 y el texto “Ficción, historia, periodismo: límites y márgenes”. Editado por la Universidad Nacional de Tucumán, hay también en el libro una amorosa intención de homenaje ya que, como señala Perilli en el prólogo, TEM jamás olvidó su tierra natal.
Relatos infieles se detiene en sus “novelas peronistas” (TEM decía en broma que él era “peronólogo”) y también, en la mítica investigación La pasión según Trelew. Además, sobrevuela su obra desde Sagrado hasta Purgatorio con trabajos de Tununa Mercado, Blas Rivadeneira y Lucía Capalbi, entre otros. Un eje importante es el de la reconstrucción del archivo de escritor. En esa dirección se incluyen los trabajos de miembros del equipo que rescató los acervos en la Fundación Tomás Eloy Martínez: Ana Prieto y María Florencia Buret. También es rescatado su paso por La Gaceta de Tucumán –donde inició su carrera periodística en 1954- a través de Daniel Dessein. El libro incluso se detiene en su estadía en Nueva Jersey desde la década del noventa a través de Marcy Schwartz. Perilli es autora del ensayo “Los secretos relámpagos de la narración”.
TEM decía que las personas somos “una vasta serie de historias a medio abrir”. Su obra sigue entonces revelando nuevos pliegues, nuevas posibilidades de abordaje debido a su riqueza inagotable.

Una vuelta al Tercer Mundo (Juan Pablo Meneses ). Editorial Debate

Una vuelta al tercer mundo“Parafraseando a Tabucchi, he viajado mucho y lo admito. Pero esta confesión, esta avergonzada disculpa frente a los lectores, va de la mano de una advertencia: la travesía que viene a continuación no tuvo mayor objetivo que el de intentar iluminar las zonas más oscuras de la aldea global”, escribe Juan Pablo Meneses en su último libro Una vuelta al tercer mundo. En estas crónicas, un pueblo del sur de Brasil construye un brillo precario con la leyenda de que allí nacen más gemelos que en cualquier otro lugar del mundo (con la tenebrosa mano de los experimentos nazis detrás). Dakar no sólo es escenario de un rally sino de una lucha deportiva donde dos hombres pobres se muelen a golpes. Una chica londinense viaja en soledad por la zona mientras arde la frontera entre India y Pakistán. Y una niña muy rica persigue un perro electrónico en algún piso de las torres Petronas, en Japón. El contraste entre la pobreza y la riqueza es apenas la punta del iceberg de esta escritura que se construye de contrastes pero también de matices (y aún, de mucho sentido del humor). Así, el chileno Meneses -creador de la Escuela de Periodismo Portátil y autor de varios libros Niños futbolistas y La vida de una vaca– traza una ruta alrededor del planeta con las sobras que va dejando el progreso primermundista.  Y vuelve para contarlo.

Voces de Chérnobil (Sveltlana Alexiévich). Editorial Debate

Voces de Chernóbil“Yo no quiero comerciar con la desgracia de ellos. Filosofar. Para eso tendría que quedarme a su lado. Y yo no puedo. Oigo cada día lo que dicen. Cómo que quejan y lloran. Buena gente. ¿Quiere saber la verdad? Siéntese a mi lado y apunte. Pero si nadie va a leer un libro así”, le dije un médico rural a Svetlana Alexiévich. Voces de Chernóbil se construye, justamente, con testimonios en primera personas de personas afectadas de un modo u otro por la catástrofe nuclear ocurrida en 1986 en la antigua Unión Soviética. Se trata de un modo de evidenciar el silencio oficial, la negación como estrategia política. La periodista y escritora bielorrusa –que obtuvo el Nobel de Literatura en 2015, todo un reconocimiento para la no ficción- se sentó a escuchar. El resultado es un libro donde el silencio se va colando entre las hendijas que dejan las palabras. Alexiévich presta particular atención a los habitantes de Belarús, una población de diez millones de habitantes que tras Chernóbil perdió 485 aldeas y pueblos y donde cada 100 mil habitantes, seis mil padecen enfermedades oncológicas derivadas de la explosión. “Muchos se mueren. De repente. Sobre la marcha. Va uno por la calle y, de pronto, cae muerto. Se acuesta y ya no despierta. Le lleva unas flores a una enfermera y, de pronto, se le para el corazón”, dice una mujer que perdió a su hijita y a su marido en esta tragedia. Un libro jamás puede hacer justicia. Pero Alexiévich se encarga de que su escritura –honesta y de una belleza brumosa- sea también un alegato a favor de la verdad.

Macaneos: las columnas de Confirmado (1967-1972) (Sara Gallardo). Editorial Winograd

MacaneosEn 1968, Confirmado publicó una entrevista a Sara Gallardo y una de las preguntas era cómo se llevaban entre sí su oficio de narradora y su oficio de periodista. “Actualmente se llevan bien. En otros tiempos, cuando era cronista y trotaba por todas las veredas de la capital y suburbios, no eran tan compatibles. Pero esa experiencia me enseñó a no esperar inspiración para escribir, sino a trabajar como un barquero del Volga, suponiendo que un barquero del Volga escribe. O sea todos los días y a desgano”, respondió. El libro Macaneos reúne las columnas que la escritora publicó para ese mismo semanario desde mediados de 1960 hasta principios de 1970. Y es a la vez una muestra del vínculo complejo que mantienen los escritores (y escritoras) con el periodismo, tal como confiesa Gallardo en esa entrevista. Sin embargo, estos textos tienen la huella propia de una mujer consagrada que  –luego de haber trajinado medios como el diario La Nación o la revista Claudia- podía abordar los temas más diversos sin necesidad de responder a esa uniformidad de mirada y estilo que proponía convencionalmente el género. Además, como señaló Mercedes Halfon en un artículo publicado en Radar “Gallardo fue corresponsal, crítica y entrevistadora desde fines de la década del cincuenta, en el marco del boom del ‘nuevo periodismo’ ejercido por plumas como las de Tomás Eloy Martínez o el recientemente redescubierto Enrique Raab”. Esta visión amplia del mundo más la delicadeza salvaje de su escritura dan como resultado textos que pueden referirse a política, economía, costumbres o viajes pero que sobre todo hablan de quien observa. El estudio preliminar y la selección de notas estuvieron a cargo de la investigadora Lucía Leone, quien trabajó junto a Paula Pico Estrada –hija de Gallardo y el periodista Luis Pico Estrada-, responsable del libro como editora en el sello Winograd.

(Textos: Ivana Romero)

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