En el marco del Día del Periodista, Fundación TEM realizó una consulta a profesionales y teóricos de Argentina y de América Latina sobre la situación actual de este oficio. El cuestionario es similar en todos los casos. Aquí, las respuestas de Josefina Licitra.

-¿Cuál es la situación actual del oficio periodístico?
-En primer lugar, el oficio está siendo interpelado como nunca antes. Es difícil ejercer en medios argentinos sin que la propia tarea quede inscripta en el marco de intereses empresariales del medio que nos publica. Aunque no hay que perder de vista la falta de neutralidad de los medios de prensa, temo que el trabajo periodístico sea hoy el blanco de una lectura que pasó de ser compleja y analítica a ser directamente paranoica. Hoy ser periodista supone lidiar con una neurosis social que por momentos se hace inmanejable y que supone un notable menosprecio por la inteligencia de muchos comunicadores, que creen en lo que publican y defienden sus trabajos más allá de los designios de la empresas que les pagan el sueldo.
En segundo lugar, en el nombre de la «modernización», el trabajo de prensa está cada vez más flexibilizado y degradado. Los editores piden a los periodistas que filmen y tomen fotos con el teléfono, echando por tierra el trabajo de los fotógrafos. Y el aumento de tareas nunca tiene un correlato con el aumento salarial.

-¿En qué influyen las empresas periodísticas en la construcción de la información? ¿Y las coyunturas políticas?
-Creo que respondí a esto en la pregunta anterior. Desde ya, las empresas periodísticas construyen información de acuerdo a sus intereses, que siempre varían según la coyuntura política. Pero de ahí a pensar que toda información es opinable y que todo periodista es un títere, hay una diferencia importante.

-Si antes los periodistas se formaban en las redacciones, ahora se forman también en espacios académicos, talleres, etc. ¿Comparte este análisis? ¿Qué se gana y qué se pierde en esta situación?
-Las redacciones se achicaron y los que quedan adentro tienen cada vez más obligaciones, por lo tanto queda poco margen para hacer de las redacciones un espacio de formación como el que alguna vez fueron. Hoy, los que damos talleres estamos reemplazando a los editores de otras décadas que se sentaban junto al periodista y le explicaban por qué ciertas cosas funcionaban y ciertas cosas no. Con este sistema quizás se gana una mirada más metódica y analítica sobre el ejercicio periodístico, pero definitivamente se pierde calle, agilidad, entrenamiento y humildad. Porque las redacciones son, entre otras cosas, una amansadora, un baño de humildad; mientras que los talleres, mal entendidos, pueden abonar cierta idea equívoca de que un par de meses en un taller te habilitan para comerte el mundo.

-¿Cuáles son los desafíos de quienes decidan hacer del periodismo una profesión?
-Los mayores desafíos son mantenerse en eje y no olvidar las razones por las que cada cual eligió ser periodista. Si eso se mantiene en pie, y si se trabaja la paciencia (el gran desafío de esta época), las empresas y las coyunturas políticas serán siempre un factor circunstancial contra el que se irá aprendiendo, con el paso de los años, a lidiar del modo más digno posible.

Josefina Licitra (1975) es periodista y narradora argentina. Escribe, entre otros medios, en Babelia (suplemento cultural del diario El País de España) y en las revistas Piauí (Brasil), Letras Libres (México), Internazionale (Italia) y Ya, Domingo y El Sábado, que dependen del diario chileno El Mercurio. Editó el área de no ficción de la revista Orsai. Es autora de los libros Los Imprudentes. Historias de la adolescencia gay lésbica en Argentina (2007, Tusquets), Los Otros. Una historia del conurbano bonaerense (2011, Debate) y El Agua Mala. Crónica de Epecuén y las casas hundidas (2014, Aguilar). Muchas de sus crónicas figuran en varias antologías del género. En 2004 ganó el Premio Nuevo Periodismo CEMEX-FNPI en la categoría texto.

Foto: Alejandro Guyot 

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