El martes 29 se realizó la última edición 2016 del ciclo “Esto no es ficción”, donde cronistas y periodistas comparten los textos que están escribiendo o aquellos materiales que, por distintas razones, permanecen inéditos. Esta vez, los invitados fueron Ricardo Ragendorfer y Federico Bianchini.

Ragendorfer es uno de los mejores cronistas del género policial en Argentina, autor de investigaciones que hicieron historia, como es el caso de La Bonaerense, escrito junto a Carlos Dutil. Se trata de un libro publicado en 1997, que por primera vez desnudó la trama de corrupción policial en la provincia de Buenos Aires. A este título se suman otros como La secta del gatillo o A pura sangre. Su investigación más reciente es Los doblados y se publicó este año. Allí explora la infiltración por parte de los militares en organizaciones como ERP y Montoneros.

El cronista leyó una biografía sobre Sebastián Forza, una de las víctimas del triple crimen de General Rodríguez, ocurrido en 2008 y vinculado con el tráfico ilegal de efedrina. “Este texto es más bien un hallazgo porque tuve que exhumar el disco rígido de una vieja computadora para encontrar el word en cuestión. Es el único texto no publicado que tengo dado que mi vida es una absurda carrera contra las fechas de entrega”, contó el periodista, que ha trabajado en diversos medios, desde El Porteño a revista Noticias y que actualmente colabora con Tiempo Argentino. Agregó que ese trabajo forma parte de un libro inconcluso sobre ese triple crimen.

Además de las preguntas del coordinador del ciclo, Javier Sinay, también el público mostró mucho interés conversar con los invitados. En ese sentido, Ragendofer fue consultado sobre el proceso de escritura de sus libros: “Es un proceso raro, en el cual no se puede decir que haya denominadores comunes entre el enamoramiento de uno con un libro y el enamoramiento de uno con otro libro. Son amores distintos. Es como cuando uno se enamora de una mujer. Ese amor parece más intenso que todos los anteriores. Después uno se da cuenta de que es simplemente una ilusión: ese enamoramiento termina, justamente, cuando uno termina un libro. Por eso uno trata de que dure un poco más”.

También se refirió a la escritura como un oficio solitario. “Cada vez que te hacen una entrevista, te preguntan por tus influencias. Y la verdad es que cuando uno escribe, está solo, a la intemperie. No está con sus influencias. Eso me hace acordar a esa frase del boxeador Ringo Bonavena que dice ‘cuando suena la campana te sacan hasta el banquito’. Así que si me preguntan mis influencias digo ‘Bonavena’”, remató.

Bianchini leyó un perfil de la actriz Cristina Banegas, en el que se encuentra trabajando actualmente. Este texto integra un próximo libro coral con perfiles de directores y dramaturgos escritos por diversos cronistas. La coordinación del proyecto está a cargo de Bianchini y de Camilo Sánchez y saldrá el año próximo a través de El Bien del Sauce Edita.

Comentó que su interés por Banegas comenzó durante una entrevista pública que la actriz ofreció hace un par de años en la Feria del Libro de Guadalajara. Y que el hecho de perfilar a una persona pública, que hace décadas da entrevistas, implica hacer un trabajo fino de archivo. “Y es que quizás en el momento donde entrevistás a esa persona te cuenta una anécdota genial. Pero vos ya sabés que eso mismo lo contó cien veces. ¿Y en qué consiste un buen perfil? En encontrar esa punta del relato que nadie vio antes o devolver una mirada distinta sobre alguien que ya es conocido”, dijo.

Ampliando esa idea, consideró que un buen perfil es aquel que devuelve una mirada lo suficientemente documentada y compleja sobre un personaje, a punto de que cualquiera que quiera escribir luego sobre él, deba tener ese perfil como cita ineludible.

También fue consultado sobre su trabajo como editor. “Cuando edito un texto, lo que intento es que la lectura fluya. Y una forma en que eso ocurra es detectando los lugares comunes. Por ejemplo, no me gusta la frase ‘un cartel que reza’ porque entonces deberían explicarme si el cartel es católico, judío o qué. Se trata de deconstruir esos lugares comunes e imprimir nuestra mirada personal en eso que estamos contando”, dijo.

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