La directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, recordó a TEM en el cierre de su discurso durante la reunión anual del Patronato del Instituto Cervantes. Publicada por el Instituto Cervantes en octubre de 2010.

Tomás Eloy Martínez

Señor, Señora:

Me corresponde el alto honor de dar cuenta por cuarta vez ante nuestro máximo órgano rector de los resultados del último año académico, así como el avance de los planes que prepara la institución para el curso que hoy comienza oficialmente.

Vaya por delante que el balance del último curso está a la altura de los propósitos que trazamos aquí mismo hace un año. E incluso me atrevería a decir que en muchos aspectos han sido muy superiores a las expectativas. Permítanme que, en esta ocasión, me sirva de las imágenes para mostrarles un breve resumen cualitativo de este balance:

Las imágenes que acabamos de ver muestran sobradamente la capacidad de proyección al mundo de nuestra lengua y nuestra cultura, pero no reflejan los grandes números a los que quiero aludir muy someramente:

Las matrículas, que mantienen un crecimiento constante y siempre de dos dígitos, han aumentado el 12%. Esto significa que se ha superado –y con notable amplitud- la cota de las doscientas mil inscripciones. El dato cobra toda su relevancia si se echa la vista atrás y se tiene en cuenta que el Instituto necesitó trece años para alcanzar las cien mil matrículas, mientras que ha multiplicado por dos esa cantidad en apenas cinco años. Estos datos nos dan idea del gran valor de futuro que está alcanzando el español en el mundo.

Similar crecimiento ha experimentado el número de candidatos inscritos en los Diplomas de Español como Lengua Extranjera: se han presentado 57.000 aspirantes en más de cien países, lo que supone un aumento del 13%. Me parece digno de resaltar que, más allá de los fríos números, estamos especialmente satisfechos de haber atendido a los candidatos con necesidades especiales por discapacidad visual, auditiva, motora o de aprendizaje.

La Red de Centros Asociados está presente ya en tres continentes: Europa, América y Asia. Se han superado los 140 miembros con la incorporación, en el último curso, de centros de Argentina, Colombia, Irlanda, México y Portugal.

Éste ha sido también el curso en que se culminó la política de expansión que se ha desarrollado durante los últimos años. Ha sido una estrategia muy ambiciosa y que ha permitido impulsar de forma extraordinaria la actuación, la eficacia y los resultados.

En aras a una mayor racionalización de la Red, afrontaremos en 2011 el cese de actividades de nuestro centro de Florianópolis. La coordinación, desde el de Sao Pablo, permitirá el desarrollo del DELE y de AVE en colaboración con Universidades de la zona.

Ahora es el momento de abrir una nueva etapa en el Instituto Cervantes que ponga el acento en la expansión tecnológica y en la modernización de la oferta académica y cultural de la red de centros.

De este modo, la apuesta por las tecnologías de la información y la comunicación y por Internet constituye una de las líneas estratégicas de nuestro trabajo. Día a día se añaden estudios, informes, artículos y documentales sobre los más diversos asuntos a los diferentes portales del Instituto. El Centro Virtual Cervantes superó los 18 millones de visitas, mientras que los portales informativos recibieron trece millones de visitas por parte de las personas interesadas en conocer las actividades de la institución.

En cuanto al área cultural, me parece necesario volver de nuevo a los números para poner de relieve de forma gráfica el impacto de esta actividad: sólo a los actos de especial relevancia asistieron más de 2,3 millones de personas.

A las puertas del solsticio de verano, más de 300 actividades sirvieron para celebrar en todo el mundo, por segunda vez consecutiva, El Día del Español. Las embajadas de Hispanoamérica en los países en los que el Instituto Cervantes está presente participaron activamente en la fiesta de la lengua común. Aún más, algunos países como Colombia, se sumaron a través de sus ministerios de Cultura al acto de celebración haciendo un homenaje al español en sus países de origen.

En la sede histórica que el Instituto tiene en Alcalá de Henares se ha puesto en marcha el Centro de Investigación y Documentación. Su finalidad es impulsar las investigaciones relacionadas especialmente con las innovaciones técnicas de la información y la comunicación, así como analizar su influencia sobre la enseñanza, promoción y difusión del español y de la cultura.

Además, el Instituto ofrece allí durante todo el año actividades culturales y cursos de formación.
Tal como anuncié en la anterior reunión de este Patronato, hemos creado el Círculo de Amigos del Instituto Cervantes (sobre el que tienen un completo dossier en la mesa). Su objetivo es canalizar las relaciones de la institución con aquellas empresas y particulares que estén interesados en participar de forma más activa en la difusión internacional de nuestra lengua y cultura.

Tenemos mucho que ofrecerles y ellos a nosotros también. Los miembros del Círculo se beneficiarán del empuje de una lengua en expansión internacional y que abre mercados. A cambio, el Instituto llevará por el mundo el nombre de las empresas amigas y contribuirá a ampliar sus posibilidades de crecimiento, notoriedad y prestigio. Creo que es algo que las grandes compañías saben muy bien, y la prueba es que el Cervantes acaba de ser nombrado Embajador Honorario de la Marca España junto con, entre otros, la selección nacional de fútbol, Rafael Nadal, Santiago Calatrava y la Fundación Príncipe de Asturias. Precisamente durante la última reunión de directores del Instituto, que se celebró en julio en Alcázar de San Juan, tuvimos la oportunidad de presentar el proyecto a los Príncipes, quienes nos mostraron su apoyo.

Los estudios más recientes han demostrado el peso decisivo que en la diplomacia pública ha adquirido la “acción cultural en el exterior”. Es preciso que, como ya lo hacen con el deporte, las instituciones y la sociedad civil sigan apoyando también las industrias culturales y las industrias lingüísticas del español.

En este sentido, la Administración afronta ahora la coordinación y el impulso de toda la acción cultural en el exterior a través de un nuevo Plan que tiene como objeto entre otros “adaptar la imagen de España a nuestra realidad actual, poniendo el acento en su modernidad”.

Al difundir nuestra identidad y diversidad cultural abrimos nuevos caminos en el exterior a nuestras industrias culturales. Una de las más grandes es el español. No solo la red, también la televisión, la música, el cine, son agentes difusores del español.

Creo que la diplomacia pública debe ejercerla ante todo la sociedad civil. Hoy tenemos un deporte puntero en los rankings mundiales, y buena parte de este triunfo se debe al gran apoyo que el deporte y los deportistas han obtenido de la sociedad civil. Empresas e instituciones deben ahora de entender lo estratégico de la proyección exterior de nuestras industrias culturales.
El Instituto Cervantes es elemento básico en esa labor, pues ofrece a través del español y de nuestra cultura la imagen de un país próspero y lleno de oportunidades. El Cervantes constituye una red que ha abierto sus puertas de par en par al futuro, es decir a lo más nuevo, porque hoy el español en el mundo es portador de un mensaje de modernidad.

Estimados Patronos, me permito solicitar de todos vuestra inestimable ayuda para la consecución de este proyecto.

El Instituto ha recibido numerosos premios durante el curso académico, pero lo importante es que todos los datos y cifras ponen de manifiesto que, en un contexto internacional especialmente complejo y difícil, la demanda del español se afianza día a día y no conoce retrocesos. Esta es sin duda la principal conclusión que se puede extraer del balance del año. Es también la que más podíamos desear.

Para el curso que ahora comienza hemos preparado una completa batería de proyectos que desarrollaremos con responsabilidad, rigor e imaginación. Sabemos que el Instituto debe aplicar una estricta política de austeridad en la gestión, así como buscar la mayor rentabilidad posible en las actividades académicas y en la programación cultural. Contamos ante todo con magníficos equipos de profesionales.

Gracias a ellos mantendremos el alto grado de calidad que ofrecen los centros situados en 78 ciudades de 44 países, así como las múltiples actividades que se llevan a cabo por Internet y en las sedes de Madrid y Alcalá de Henares.

Objetivo prioritario de este curso será la colaboración con los responsables del Ministerio de Educación de España y con las autoridades locales para desarrollar los estudios de lengua española en la enseñanza reglada de Brasil, Filipinas y China, así como en los países de la Unión Europea. Formar parte de los currículos de los sistemas educativos, algo que demandan muchos padres en países donde aún no se ha introducido, constituye la mejor prueba de que el español se afianza como una lengua necesaria y de futuro. Así lograremos también captar a los jóvenes, que serán los líderes del mañana.

La continua formación de personal docente es otra de las tareas imprescindibles, pues en casi todas partes la demanda sigue siendo muy superior al número de profesores cualificados. Por ello, el Instituto Cervantes creará el mayor foro internacional de profesores de español como lengua segunda y extranjera mediante la convocatoria de un gran congreso virtual. Será el primero de este tipo que organizará la institución, y pondrá en contacto a más de 1.500 profesores de todo el mundo. De igual forma, se ampliará el apoyo a las asociaciones de hispanistas. La principal medida consistirá en fomentar la incorporación a las redes internacionales de los hispanistas originarios de países emergentes y en vías de desarrollo.
La programación cultural de la red de centros del Instituto Cervantes se regirá, básicamente, por las líneas maestras que ya enuncié aquí el pasado año. Creemos que deben permanecer como guías de nuestro trabajo porque se trata de principios esenciales de lo mejor de nuestra cultura, y forman parte de lo que España quiere aportar al mundo.

El primer eje temático, multidisciplinar y que sirve para mantener vivos el conocimiento y la conciencia de nuestra Historia y cultura, gira en torno a la Memoria histórica. El segundo se centra en el compromiso por mostrar en el exterior la imagen contemporánea de una España plural, repleta de ideas, innovación y creadores excelentes. El tercero, denominado Diálogo de civilizaciones, promueve la reflexión y el intercambio entre culturas. El cuarto, que se refiere a las Políticas de género, ofrece una mirada a la diversidad creativa y trata de potenciar la igualdad y el pluralismo de nuestras sociedades. A estas líneas maestras nos ha parecido necesario añadir otra que denominamos Conciencia global: serán actividades sobre los problemas globales de nuestro tiempo, con el fin de analizarlos y propiciar el diálogo intercultural acerca de ellos. Y, en fin, continuaremos esforzándonos en captar nuevos públicos, en especial a los jóvenes, así como contribuir a una educación lúdica de la infancia.

En otros países, hace años que ya se observan los resultados de un replanteamiento y renovación de la “acción cultural exterior”, hace años que decidieron hacer frente a las nuevas demandas desarrollándola de otro modo. Ya no se hace sólo desde las instituciones, sino que es Internet, la televisión, el deporte y el turismo quienes se han convertido en los nuevos agentes culturales.
La promoción exterior de nuestras industrias culturales favorece, sin duda, el comercio exterior de un sector con un peso (3% del PIB) superior al energético o similar al agrario.

La cultura es inversión. Estoy convencida de ello porque lo veo día a día desde este observatorio privilegiado que es el Instituto Cervantes.

La colaboración con todos los países hispanohablantes es asunto central de la política del Instituto. Somos una de las regiones más grandes del mundo, la iberoamericana, y con una de las culturas más cohesionadas. Y esa cohesión nos la brinda la lengua común, el español, una lengua utilizada por 450 millones de ciudadanos del mundo. De los cuales los españoles somos tan sólo uno de cada diez.

El Instituto se precia de trabajar de manera coordinada con infinidad de instituciones españolas y extranjeras. Nos parece una necesidad, pero sobre todo un principio de racionalidad a la hora de abordar unos objetivos tan amplios como son la difusión internacional de la lengua y la cultura. Durante el curso que ahora termina se ha colaborado con más de dos mil entidades, la mayor parte de ellas pertenecientes a los países donde se encuentran los centros del Instituto.

Las bibliotecas, esas ventanas abiertas permanentemente a la cultura en español, ampliarán la oferta de contenidos digitales con libros electrónicos y audio libros. Por su parte, la biblioteca de la sede central en Madrid se inaugurará próximamente. Además de tener el mejor fondo sobre la didáctica del español y la imagen exterior de España, queremos que sea el lugar de referencia para que los residentes extranjeros accedan a nuestra cultura en su propio idioma. De hecho, en estos meses de rodaje silencioso hemos comprobado que el libro más solicitado es la traducción del Quijote al chino.

Algún día “se pondrá el tiempo amarillo/ sobre mi fotografía”, decía el Miguel Hernández de El rayo que no cesa. No es cierto, no sólo no ha ocurrido, sino que las tecnologías de la información y la comunicación nos ayudan a que su poesía, y hasta sus recuerdos y sus fotos, puedan estar hoy al alcance de todos, como en el monográfico que le hemos dedicado en el Centro Virtual. Ello, junto con las actividades culturales realizadas en nuestros centros, constituye la contribución del Instituto a la conmemoración del centenario del gran poeta que empezó hace diez meses.

Este año añadiremos tres nuevos proyectos. Por un lado, los portales del Instituto Cervantes en Internet se adecuarán a la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y de Igualdad de Oportunidades, No Discriminación y Accesibilidad Universal. Por otro lado, los contenidos de las páginas en Internet de la sede central del Instituto Cervantes se traducirán a las lenguas cooficiales del Estado. Como ello ahondaremos más, si cabe, en la política que el Instituto Cervantes tiene para la difusión y aprendizaje del catalán, vasco y gallego. El tercer proyecto corresponde a la instalación de aulas tecnológicas de última generación en todos los centros. Dispondrán así de las herramientas más avanzadas para la mejora de la oferta educativa.

Quisiera terminar mis palabras con algo que atañe fundamentalmente a la organización interna del Instituto, pero que para mí constituye un asunto esencial. Hace apenas unos meses se aprobó el Plan de Igualdad tanto para la sede central como para los centros, y de acuerdo con los sindicatos que tienen implantación en el exterior. La aplicación del Plan de Igualdad resulta una tarea prioritaria para este año. Así, se elaborarán protocolos preventivos de acoso, se procederá a la difusión de la guía para el uso del lenguaje no sexista y se impulsará la presencia de la mujer creadora y artista en la programación de los Institutos Cervantes. Porque, como decía Gonzalo Torrente Ballester –de quien este año conmemoramos también el centenario de su nacimiento-, “las cosas sólo dejan de existir cuando se deja de creer en ellas.”

Señor, señora, finalizo expresando en voz alta la inmensa alegría del Instituto Cervantes por la concesión del Premio Nobel de literatura a nuestro Patrono Mario Vargas Llosa, que este año, algo inhabitual en él, no ha podido acompañarnos.

También quiero darle la bienvenida a Isabel Allende que hoy, por primera vez, se incorpora a la reunión del Patronato. Estamos seguros de que ella, que ha conocido el éxito internacional y cuya obra ha alcanzado una extraordinaria difusión en todo el mundo, sabrá ayudarnos en la tarea de promover el español y la cultura en español.

Mis últimas palabras son expresión de la tristeza y el cariño con el que despedimos a tres miembros de este Patronato, Francisco Ayala, Miguel Delibes y Tomás Eloy Martínez, que han fallecido el pasado curso académico. Nuestros queridos patronos dejan tras de sí no sólo generaciones de fascinados lectores, sino también el rastro de su bonhomía. Lo explicó mejor que nadie el propio Delibes, cuando dijo en cierta ocasión que todos sus personajes eran antihéroes, pero que siempre había procurado dotarlos de humanidad y ternura. Así recordaremos a nuestros tres grandes escritores.

Muchas gracias.

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