“La verdad es valor sobrevalorado. No hay verdades únicas. Las verdades únicas son para desconfiar cuando contamos una historia”, dijo Sebastián De Caro durante la primera jornada del taller que coordina en Fundación TEM Mirar para escribir sobre cine.

En principio, De Caro cuestionó la idea (muy extendida) de preguntarse por la utilidad del arte. En ese contexto dijo que es frecuente que la gente afirme que va al cine “para desenchufarse”. “Lo curioso es que ir al cine debería ser lo contrario: en ese momento uno debería estar conectado porque lo que estás viendo son símbolos que buscan transmitir cierta información”.

En ese sentido, consideró que el cine no es entretenimiento. “Esto no significa que no puede ser entretenido; lo que quiere decir es que su función básica no es entretenernos”, explicó. “Ni el cine ni el arte en general tratar de dos tipos que dijeron ‘inventemos el teatro para divertirnos’. El cine no es eso, el cine es una forma de contrabandear información”. Así, en las películas lo que hay son “sistemas culturales, ideas sobre el mundo”.

A lo largo de un encuentro donde citó a directores tan diversos (y por razones muy diversas) como John Ford, Quentin Tarantino, Alfred Hitchcock o Almodóvar, De Caro también situó históricamente a Peter Bogdanovich y contó algunas anécdotas sobre el director The Last Picture Show, que participó de la última edición del Bafici y a quien entrevistó y siguió de cerca durante su estadía en Buenos Aires.

“Cuando llegué a mi casa con una pila de devedés firmados y posters firmados y la sensación de que las cosas no podían ser mejor, me di cuenta al mismo tiempo que todo eso ya formaba parte del pasado. Tengo cuarenta años, nací en un mundo donde Spielberg era un hacedor de pochoclo y estoy viviendo en un mundo donde es un profeta iluminado. Nací en un mundo donde las películas para pibes eran para pibes y ahora Los Goonies son una obra maestra. Nací en un mundo donde Los Cazafantasmas era una basura hedionda y hoy la gente se ofende porque hay una nueva versión donde las protagonistas son mujeres. El mundo no ha mejorado”, dijo con cierta cuota de ironía.

De cómo eran las cosas y cómo están siendo, de cómo construir una mirada para ver el cine en su complejidad, de cómo leer un lenguaje habitado –entre otras formas artísticas- por el cómic, se nutre este taller que continúa hasta fin de mes.

Foto: Verónica Martínez / Archivo Fundación TEM

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