“Con la escritura de un perfil, una persona habla de su entorno. Ya no digo del mundo pero sí del entorno cercano. Y es que cada perfil alumbra en algo a esa persona sobre la que escribimos pero a la vez, es capaz de decir algo sobre una época, sobre un lugar”, dijo Javier Sinay. Ocurrió en uno de los encuentros del taller Escribir perfiles que el cronista coordina los viernes de abril y mayo en Fundación TEM.

El trabajo se articula de dos maneras. Por un lado, Sinay propone lecturas. Y, de manera complementaria, los participantes desarrollan sus propios proyectos de escritura. En ese marco, el cronista ha compartido textos de autores tan diversos como Jon Lee Anderson, Leila Guerriero o el poeta Julián Axat. Incluso, un rap de la banda Malajunta llamado “Pibe cabeza” que evoca la historia de un chico a medio camino entre la delincuencia y el deseo de una vida mejor. ¿Qué tienen estos textos en común? Que cada uno a su modo ofrece una forma posible de perfilar a un personaje muy conocido o muy anónimo. “No hay fórmulas para escribir un perfil porque no hay fórmulas infalibles para la escritura en general. Pero sí hay tres momentos fundamentales: investigar, elegir qué vamos a usar de esa investigación y escribir”, indicó Sinay.

También resaltó que es importante no sólo el cuidado en la investigación y en la escritura sino además, en la mirada. En ese sentido señaló: “Autor y mirada son una combinación necesaria. Porque cada perfil no es sólo una escritura descriptiva sino más que nada una historia y un punto de vista sobre esa historia. Porque eso que escribimos refleja en algo también lo que somos nosotros”.

Texto: Ivana Romero

Foto: Verónica Martínez (Archivo TEM)

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