El archivo del autor de «Santa Evita» se presentó ayer: hay primeras versiones de novelas, manuscritos, correspondencia y toda su obra periodística.

Se agradecen su curiosidad y su erudición. Su disciplina cotidiana para edificar un archivo periodístico completísimo, para recopilar su correspondencia, para trazar el bosquejo de sus libros y guardar documentos y registros audiovisuales de sus trabajos como novelista y cronista de su tiempo. Ayer se inauguró el Archivo de Tomás Eloy Martínez, que estará al alcance de investigadores, estudiantes y público. Fue posible gracias a un subsidio de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo y al apoyo del ministerio de Cultura porteño.

El legado del autor de Santa Evita trajo de cabeza al equipo liderado por Ana Prieto, al que se sumaron Florencia Buret, Lucía Capalbi y Vanesa Pafundo, de las universidades de La Plata y Buenos Aires. Una parte del grupo trabajó sobre el profuso archivo periodístico y la otra, sobre el literario.

Ezequiel Martínez, hijo del escritor y presidente de la Fundación TEM, que funciona en el edificio lindero a la Biblioteca Cané en la que trabajó Jorge Luis Borges, contó que cuando comenzó a abrir gavetas y cajas que guardaban los materiales se encontró con “un caos, producto de las diversas mudanzas y exilios que vivió mi papá de un país a otro; según decía: vivía en la Argentina pero trabajaba en Estados Unidos”. De allí que también haya un material invaluable entre charlas magistrales y ensayos académicos, dado que el narrador –fallecido el 31 de enero de 2010– trabajaba en la norteamericana Universidad de Rutgers.

“No hubo tema sobre el que dejara de escribir”, dice Ezequiel, quien al revisar los papeles de su padre advirtió que su curiosidad lo llevó a opinar y escribir sobre infinidad de asuntos y cuestiones vinculadas con la realidad. Por eso fue tan trabajosa la labor de desbrozar los archivos periodísticos de los literarios, ya que para sus novelas y ensayos, Tomás Eloy Martínez también se nutría de la actualidad y la documentaba con obsesión.

La calidad literaria de un escritor no sólo está en lo que escribe sino en lo que corrige. Así lo pensaba Borges a quien, más de una vez, su editor en Emecé tuvo que sacarle de las manos un original pues hasta el último instante seguía corrigiendo. Así era también el autor de La novela de Perón, de la cual el equipo encontró varias versiones. Otro tanto ocurrió con Santa Evita, por mencionar dos de sus libros más traducidos y reconocidos a nivel mundial.

“Hubo que revisar cada archivo de su computadora personal”, contó su hijo, porque al parecer mientras acometía la escritura de una novela o un ensayo, respondía un mail y dejaba el mensaje archivado en el mismo documento. Poesía adolescente, cuentos (alguno inédito), novelas, guiones de puño y letra ya fueron digitalizados. De sus novelas La novela de Perón, Mujer de la vida (inédita que no será publicado por decisión del autor), Santa Evita, El vuelo de la reina, El cantor de tango, Purgatorio y El Olimpo (ésta, inconclusa e inédita), el escritor guardó anotaciones en libretas personales, bosquejos de fragmentos destacables.

Durante la presentación del Archivo TEM estuvieron también la directora ejecutiva Margarita García Robayo y Gonzalo Martínez, fotógrafo e hijo del autor, quien tiene a su cargo, junto con su hermano Blas Eloy, la digitalización del fondo audiovisual. Tomás Eloy Martínez guardó audios, videos y hasta las cintas en las que grabó la voz de Juan Domingo Perón y las de los protagonistas del trasiego del cadáver de Eva Perón, por ejemplo, que luego usó para su novela más emblemática.

García Robayo anticipó que uno de los proyectos de la Fundación es montar en los próximos meses, una muestra fotográfica y documental que enseñe cada etapa de la trayectoria del autor. Hay, además, objetos entrañables del narrador: un par de lentes, la vieja máquina de escribir, su grabador. A tres años de la muerte de Tomás Eloy Martínez, aún se resuelven cuestiones burocráticas en la Argentina para allanar el traslado desde Estados Unidos de un contenedor con una enorme cantidad de pertenencias del autor de Lugar común la muerte.

Medio: Revista Ñ

Fecha: 28 de mayo de 2013

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