Ayer se presentó en la Fundación TEM Límite Oeste, el primer libro de cuentos de Ana Cerri.  Selva Almada y Liliana Bodoc oficiaron de presentadoras y cada una leyó un texto especial para la ocasión. Compartimos las palabras que escribió  la autora de La entrevista y la trilogía que compone la saga de los confines.

Leña, café, cedrón…

La lectura reiterada y agradecida de Límite Oeste me movió en vaivén, dije una cosa, dije la opuesta, dije así:

-Esta presentación exige la mesura de una mirada técnica, porque la poesía le pertenece entera.

Entonces, ajusté la mirada sobre los narradores, y acompañé el lenguaje con el dedo índice. Pero cómo ejecutar estos trámites si sobre la mesa había café, cedrón y llanto de mujer.

Quise ordenar las sensaciones, jerarquizar asuntos, ¿inferir desde el cedrón? ¡No se puede!, acepté en un momento.
Pero el libro me respondió: claro que se puede. Ana sí puede, Ana es rotunda a la hora de mostrarnos la inteligencia de la nostalgia, la lógica de la emoción, la posibilidad que posee lo pequeño para tramitar sobre lo eterno.

Aquí hay café, leña y lecciones de piano que entran por la puerta grande y se hacen conceptos.

Leña, café, cedrón… Y me dije, cuidado, con cuidado, no vaya a ser que decir pueblo chico se interprete al pie de los prejuicios.

En Límite Oeste los recuerdos son un punto de apoyo para pivotear hacia los cuatro tiempos: el de ayer, el de hoy, el de mañana. Tuve que esperar por el cuarto…

Y mientras tanto seguí con lo mío.

Los cuentos de Ana Cerri suceden adentro de unos límites. Y eso es otra marca que los engrandece. Aquí el límite no cercena ni prohíbe, más bien contornea un espacio, genera vecindad entre cada uno de los cuentos, cada uno de los personajes.

La locura de este que busca su dedo, el retazo de aquella que ordena fotos, la sordera de Palomo, el regreso de Enrique, la niñez de Bellessi construyen un sólido “corpus ficcional”, por qué escribí corpus ficcional cuando hubiese querido escribir casa, leña, café, cedrón. Voy de nuevo, los cuentos de Ana Cerri construyen una sólida casa ficcional donde cada parte vale por el todo y viceversa.

Antes dije, la inteligencia de la nostalgia, la lógica de la emoción, ahora agrego: las profundas posibilidades de la soledad.

Estos tremendos personajes, muchos de ellos, casi todos diría, se asocian a la soledad de manera esplendorosas. Límite Oeste propone la soledad como una arcilla para moldear criaturas extraordinarias, enseña que los solitarios realizan las proezas necesarias para que el resto de los mortales podamos entrever las honduras del alma.

Después estuve por decir y no dije, estuve por decir.

-Lo que sucede en estos cuentos podría ocurrirnos a todos, a cada uno de nosotros, habitantes urbanos, sin necesidad de saber, conocer o recordar un pueblo chico.

Decir eso hubiese sido una equivocación fatal. Límite Oeste no es un espejo, así sin más. Brumoso, húmedo, trizado, puede ser. Menos espejo y más cuento.

Porque en este pueblo viven los otros, qué suerte los otros.

Café, leña, cedrón, ayer, hoy y mañana, me falta algo…

En Límite Oeste los recuerdos son un punto de apoyo para pivotear hacia los cuatro tiempos: uno, dos, tres, y además, el tiempo incomprensible, inolvidable de un cuento bien contado.

Allá, en la provincia de Santa Fe hay un pueblo. Aquí hay otro. Lo fundó Ana Cerri y nosotros somos los bienaventurados.

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*Liliana Bodoc nació en la provincia de Santa Fe, en 1958. Residió desde muy pequeña en la provincia de Mendoza, y luego de algunos años en la Ciudad de Buenos Aires, se instaló en un pueblo en la provincia de San Luis. Cursó la Licenciatura en Lenguas Modernas en la Universidad Nacional de Cuyo y ejerció la docencia algunos años. Gracias a su novela Los días del Venado(primera parte de la Saga de los Confines, una trilogía épica), editada en el año 2000 y merecedora de varios premios, su carrera como escritora cobró notoriedad. Su obra ha sido traducida a varios idiomas; es reconocida en Europa, Estados Unidos y América Latina por su poética destreza narrativa y el alcance de su universo fantástico. Se la considera una de las mejores escritoras fantásticas de las últimas décadas. Recibió distinciones por parte de IBBY, Fundalectura y ALIJA, entre otras.

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