Ediciones Universidad Diego Portales, de Chile, acaba de publicar Plano Americano, el nuevo libro de la periodista argentina Leila Guerriero. En este nuevo trabajo se reúnen veintún perfiles de personas relacionadas con el arte y las actividades creativas -escritores, artistas plásticos, periodistas, fotógrafos, cineastas, diseñadores y músicos- de toda iberoamérica. El libro recopila,  entre otros, perfiles de Nicanor Parra, Fogwill, Idea Vilariño, Guillermo Kuitca, Sara Facio, Felisa Pinto y Homero Alsina Thevenet. Todos los perfiles fueron publicados en medios de latinoamérica y España, aunque el libro contiene versiones más extensas que las se dieron a conocer en los medios, y suma, además, un perfil del escritor y periodista argentino Roberto Arlt, Aquí compartimos como adelanto exclusivo un fragmento del texto sobre el autor de Los siete locos. 

LEILA GUERRIERO

(…)

No hay nada.

O sí: hay contradicciones. Hay documentos donde se leen nombres y fechas que no coinciden. Hay una mujer que murió hace setenta y dos años y otra que murió hace tres. Hay dos hijos. Hay fotos y cartas en un subsuelo refrigerado de la ciudad de Berlín. Hay, en Buenos Aires, casas cuyos dueños dicen “sí, sí, aquí volvió para morir” o “no, no, acá no vivió nunca”. Hay escuelas donde todos dicen “no tengo idea”.

Sobre ese edificio de viento y de mentiras hay un hombre –terriblemente vivo– que murió en 1942.

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Le interesaban los inventos, los barcos, las mucamas, las suegras, las sardinas, Madrid, Rio de Janeiro, Flaubert, los hospitales, las novias y los novios, las plazas, los gitanos, las medias de mujer, las radios, el teatro, los bares, el insomnio, el idioma español, el carnaval, los pescadores, los mentirosos, los desempleados.

Su curiosidad era una taquicardia, un magma, una atrocidad, una locura, una laceración.

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Roberto Godofredo Christophersen Arlt.

Roberto Emilio Godofredo Arlt.

Roberto Christophersen Arlt.

Roberto Arlt.

26 de abril del año 1900.

2 de abril del año 1900.

7 de abril del año 1900.

El equívoco está en el comienzo: en el nombre, en el día del nacimiento.

Está en la fundación.

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Esto se sabe: fue escritor, fue argentino, se llamaba Roberto, se apellidaba Arlt.

Era hijo de Karl Arlt, un hombre nacido en 1873 en Posen, entonces Prusia, que había desertado del ejército; y de Ekatherine Iobstraitbitzer, una mujer nacida en 1870 en Trieste, entonces imperio austrohúngaro, religiosa y devota de la astrología.

Nació algún día de abril, en el año 1900, y tuvo una hermana, Luisa, a quien llamaban Lila, nacida en 1903. Escribió cuatro novelas (El juguete rabioso, Los siete locos, Los lanzallamas, El amor brujo), dos libros de cuentos (El jorobadito y El criador de gorilas), varias obras de teatro (Trescientos millones, Saverio el cruel, El fabricante de fantasmas, La isla desierta, La fiesta del hierro, El desierto entra en la ciudad), y centenares de textos periodísticos, la mayor parte de ellos bajo el título genérico de Aguafuertes. Se casó dos veces, enviudó una vez, tuvo dos hijos y, el 26 de julio de 1942, a los 42 años, murió de un ataque al corazón. Después, durante casi una década, su obra cayó en el olvido, sepultada bajo la idea, que ya existía cuando él estaba vivo, de que no sabía escribir, de que había alimentado su estilo en los folletines y las malas traducciones de escritores rusos que circulaban por entonces. Pero, en 1950, una biografía –Arlt, el torturado, de Raúl Larra, escritor y militante del Partido Comunista–; la reedición de toda su obra –ocho volúmenes publicados en la editorial Futuro, propiedad del mismo Larra–; una revista de la nueva izquierda llamada Contorno, fundada en 1953 por intelectuales de peso –David Viñas, Juan José Sebreli– que le dedicó entero su segundo número, y las ideas que arrojó sobre su obra el escritor argentino Ricardo Piglia desde los años ’70, iniciaron el camino que termina aquí: en él como unicornio, en él como fauno extravagante, en él como escritor genial.

Esto se sabe.

Todo lo demás se sabe un poco menos.

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El pasaje de La Piedad tiene forma de herradura y se abre paso hacia el corazón de la manzana, sobrela calle Bartolomé Mitre, entre Paraná y Montevideo, en el centro de la ciudad de Buenos Aires. Está allí desde el año 1900, y es un conjunto de edificios de estilo italiano y francés donde hoy tienen sus estudios abogados, artistas plásticos, fotógrafos. Allí, en el número 677, según indican todas las reseñas biográficas, vivían Karl Arlt y su mujer Ekatherine cuando nacieron su primera hija, que murió meses después, y su segundo hijo, Roberto. Sin embargo, según Viviana Pellegrini, presidente dela Asociación Civil Pasajede La Piedad, la numeración 677 nunca existió:

–No, los números son de uno o dos dígitos, nada más. Puede ser un error que se ha arrastrado a través de los años. Pero acá nunca hubo un 677.

–La numeración 677 es imposible –dice Bonny Bullrich, un vecino que vive allí desde hace años–, porque el pasaje no tiene numeración municipal sino privada. Esto es como un edificio que, en vez de tener un hall de entrada, tiene un pasaje: la entrada es por Bartolomé Mitre 1571, y después cada departamento tiene un número, que va del 1 al 40 o por ahí. Y los cartelitos con la numeración son muy viejos, así que debe haber sido siempre así.

Sea como fuere, algún día, entre 1901 y 1903,la familia Arltse mudó desde ése, o desde algún otro punto del centro, a una casa dela calle Méndezde Andés 2138, en el alejado barrio de Flores, que sí existe y que sigue allí.

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En la biografía de Roberto Arlt titulada El escritor en el bosque de ladrillos (Sudamericana, 2000), su autora,Sylvia Saítta, enumera fechas que no coinciden, nombres que tampoco: en 1926, en un texto llamado “Autobiografías humorísticas”, Arlt escribió: “Me llamo Roberto Godofredo Christophersen Arlt y he nacido en la noche del 26 de abril de 1900, bajo la conjunción de los planetas Mercurio y Saturno”. En otro, publicado en 1927, escribió: “Me llamo Roberto Christophersen Arlt y nací en una noche del año 1900, bajo la conjunción de los planetas Saturno y Mercurio”. Y en otro, publicado en 1929, escribió: “He nacido el 7 de abril de1900”. Sin embargo, su partida de nacimiento certifica que nació el 26 de abril de1900 a las once de la noche en La Piedad 677. “(…) el testimonio más difícil de abordar en esta biografía ha sido el del propio Arlt”, escribeSylvia Saítta en el prólogo de su libro. “Porque miente, porque no dice todo lo que sabe, porque inventa datos de su biografía, porque está más preocupado por la construcción de una imagen pública acorde a lo que él considera que debe ser el retrato de un escritor, que por dar un testimonio verdadero de su propia vida. Y los críticos literarios han colaborado, durante años, a la mitificación de su figura; han repetido datos que son falsos o, simplemente, le han creído”.

Once años después de publicar ese libro, Saítta recibió el llamado de Alfredo Collimodio Galloso, miembro del Centro de Estudios Genealógicos e Históricos de la ciudad de Rosario, que le dijo, enigmático: “Yo tengo algo que usted quiere”. Collimodio Galloso había encontrado la partida de bautismo de Roberto Arlt, en la que sus padres aparecían domiciliados enla calle Lavalle2278 y su nombre figuraba como Roberto Emilio Gofredo (donde Gofredo parece un error por Godofredo).

El equívoco está en el comienzo: en la fundación.

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Arlt, Roberto Arlt. Que escribió, en su novela El juguete rabioso: “Algún día moriré y los trenes seguirán caminando, y la gente irá al teatro como siempre, y yo estaré muerto, bien muerto…muerto para toda la vida ¡Ah, si se pudiera descubrir algo para no morir nunca, vivir aunque fueran quinientos años!”.

Arlt. Roberto Arlt.

Medía un metro setenta y tres, tenía el pelo oscuro, un mechón cayéndole sobre la frente, los ojos bélicos, febriles, del que ve demasiado. Del que ve, incluso, lo que no quiere ver.

(…)

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*Leila Guerriero es periodista y editora. Autora de dos libros de no ficción y numerosas crónicas y reportajes. Colabora con medios de varios países de Iberoamérica. Ganó el Premio Nuevo Periodismo que otorga la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI). Su obra se ha traducido al italiano y al portugués. Varios de sus textos figuran en antologías del periodismo latinoamericano.

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