La ciudad es más que sólo infraestructura. Es un territorio vivo y dinámico. Es un espacio de relaciones sociales, de disputa, donde se ponen en juego distintas ideas y proyectos. También es un espacio donde se manifiestan las desigualdades y sus respectivas tensiones sociales. Los asentamientos informales, por ejemplo, son la expresión máxima de esa desigualdad. ¿Qué historias se tejen en estos lugares? ¿Quiénes las protagonizan? ¿Qué tienen para decir? ¿Cómo se vinculan con el día a día de las ciudades? ¿De qué manera el periodismo puede ayudar a dar lugar a esas voces?

Éstas fueron algunas de las ideas que se discutieron en el taller Desigualdad, hábitat y cobertura periodística: historias para contar con los pies en el suelo. Se trata de una iniciativa de la organización TECHO, el Centro para la Información Ciudadana y la Fundación TEM. El objetivo es promover un proyecto de trabajo que contribuya a la cobertura periodística y participación ciudadana, con énfasis en la situación de pobreza y exclusión que viven los asentamientos informales.

El encuentro que se realizó el jueves 7 en la sede de Fundación TEM, coordinado por  Adriana Amado (Centro de Información Ciudadana), Leonardo Báez (TECHO) y Joaquín Sánchez Mariño, con la participación de periodistas de todo el país, México y Alemania. También participó Victoria Rodríguez Lacrouts, directora ejecutiva de la Fundación TEM.

Los panelistas señalaron que los temas sociales y ciudadanos son la minoría en diarios argentinos. De hecho, si los temas gubernamentales ocupan el 23,5 por ciento, hay un 18 por ciento que se ocupa de otras problemáticas. De ese 18 por ciento –que se divide entre salud, derechos humanos y educación; entre otros– sólo 1,6 trabaja sobre viviendas, según datos del Estudio Journalistic Role. Es decir, sólo una de cada diez noticias tiene a un ciudadano o a una ong como fuente principal.

Esta invisibilidad contrasta no sólo con la situación demográfica sino sobre todo, con la complejidad del crecimiento de la población urbana, sus cotidianidades, sus realidades. Actualmente el 80 por ciento de la población en América latina vive en ciudades, según la ONU. Se estima además que 104 millones de personas viven en asentamientos informales. Además, 1 de cada 4 latinoamericanos que vive en zona urbana reside en “asentamiento informal”.

Amado, Báez y Sánchez Mariño acordaron en un punto fundamental: no es cierto que los asuntos públicos no interesen a los lectores; no interesan cuando no son interesantes.

Es allí cuando el periodismo narrativo se transforma en una herramienta necesaria. “El periodismo narrativo tiene su base en hechos de la realidad y se caracteriza por la forma en que se cuenta. Estos dos aspectos le brindan mucho potencial para contar historias verdaderas que a través de lo singular, puedan dar cuenta de una situación global”, indicó Rodríguez Lacrouts, en consonancia con lo expresado por el cronista Sánchez Mariño.

En ese sentido, los panelistas brindaron algunas sugerencias: tomar datos duros pero trascenderlos ya que el periodismo narrativo no se vale de taxonomías o categorías absolutas. También es fundamental la permanencia en el lugar. Y como el periodismo narrativo es eminentemente humano, la apuesta es que el lector logre identificarse con historias que en principio pueden parecerle totalmente ajenas.

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