Ayer se presentó en la Fundación TEM Límite Oeste, el primer libro de cuentos de Ana Cerri.  Selva Almada y Liliana Bodoc oficiaron de presentadoras y cada una leyó un texto especial para la ocasión. Compartimos el primero que escribió la autora de El viento que arrasa.

Creo que contar una región siempre es, de algún modo, inventarla; y también es una cierta manera de entender el mundo y un lugar desde donde mirarlo. Ana Cerri, nacida y criada en Soldini, un pueblito de la provincia de Santa Fe (un puñado de menos de 2000 almas, según el Wikipedia), en los cuentos de Límite Oeste reinventa su pueblo: después de leer el libro, Soldini será algo más que un punto chiquitito casi en el taco de la bota santafesina; será la olla donde se cuecen las habas de sus historias con esos personajes un poco desquiciados, un poco enamorados, un poco violentos. Y el sitio desde donde Ana Cerri mira y entiende o trata de entender, no será nunca el del juicio: por más reprochables que sean las acciones de sus personajes, su dedo no se levanta jamás para señalarlos; por más ridículas que sean las acciones de sus personajes, nunca escucharemos una risita sarcástica o burlona de su parte. Porque Ana Cerri, estoy segura, conoce a la mayoría de esos personajes, los trae de vuelta a su memoria y los observa con sus ojos de niña. Ana puede comprenderlos. Me recuerda a Flannery O’Connor y su galería de esperpentos: aunque la señorita Flannery se los ofrecía a su dios en sacrificio y, en cambio, Ana los recibe en amoroso abrazo.

Contar una región es también apropiarse, actualizar, volver a poner en circulación cierta manera de hablar, de pronunciar; traer de vuelta dichos, frases hechas, supersticiones, saberes populares. Aquello que en los primeros años de nuestra vida nos asombraba o nos avergonzaba, nos daba risa o nos espantaba, ahora reinventado, filtrado por los recuerdos, por la nostalgia.

Y no es sencillo evitar la tentación de caer en el simple color local, en la exaltación del folclore porque sí. Pero Ana Cerri lo consigue: toma esos elementos regionales y los incorpora de tal manera que su regionalismo es universal. Porque sus relatos podrán estar ambientados en Soldini (la mayoría de ellos al menos), pero en esos relatos pasa la envidia, pasan los celos, pasa el amor, pasa la muerte, pasa el sexo, pasa lo injusto y esos temas son siempre universales.

Límite Oeste es un libro precioso en toda la extensión de la palabra. La primera vez que leí un relato de Ana en la revista Ñ me quedé con la boca abierta preguntándome de dónde había salido esta escritora que yo no conocía, dónde podía conseguir más de “eso” ya, ahora mismo. Entonces tuve que guardarme en el bolsillo la frustración de enterarme de que todavía no estaba editada. Hoy estoy feliz de estar presentando, por fin, este libro tan esperado. Y, aunque a esta altura, Ana Cerri ya es un secreto a voces, más de uno se sorprenderá gratamente al toparse con sus cuentos.

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*Selva Almada nació en Entre Ríos en 1973. Es autora de los libros Mal de muñecas (2003), Niños (2005) y Una chica de provincia (2007). Integra diversas antologías de cuentos, entre ellas Die Nacht des Kometen (Alemania, 2012). Fue becaria del Fondo Nacional de las Artes. Co-dirige el ciclo de lecturas Carne Argentina. Coordina talleres de escritura en Buenos Aires y en el interior del país.

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