Hacia el final de su vida, Tomás Eloy Martínez tuvo la idea de crear una fundación para promover la literatura y el periodismo joven de América Latina; le preocupaba que los jóvenes de la región, también en el campo de lo creativo, gozaran de tanto más talento que oportunidades. Conocido por su preocupación permanente por la calidad de la escritura, Tomás Eloy Martínez quiso dejar como legado –además de su extensa obra– las bases ideológicas y materiales para la creación de un espacio de promoción y de apoyo a las jóvenes plumas de América Latina. Poco después de su muerte (enero de 2010) nace La Fundación TEM de la mano de sus hijos y recibe el respaldo inmediato de amigos y colegas como Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes y Paul Auster, entre otros, quienes conforman el primer órgano consultivo de la Fundación: el Comité de Honor. En octubre de 2010 la Fundación TEM obtuvo el estatus legal que la habilita para el desarrollo de sus actividades, y actualmente tiene su sede en Carlos Calvo 4319, 1° piso, en el barrio porteño de Boedo. En la planta baja de ese mismo edificio funciona la Biblioteca pública Miguel Cané, y en un sector del primer piso se encuentra el escritorio en el que trabajó Jorge Luís Borges entre los años 1937 y 1946.