Héctor Pavón coordina el Taller Investigación Cultural los martes de abril a las 19 en Fundación TEM. Aquí cuenta algunas características de su propuesta. Además brinda una mirada amplia sobre cómo se está reconvirtiendo el oficio periodístico y cuáles son sus principales desafíos, también en el campo de la cultura. 

-¿Cuál es la propuesta general del taller? ¿Es necesario tener conocimientos previos?

-La propuesta es vincular las ventajas que aporta el periodismo de investigación con las indagaciones en el campo de la cultura. Muchas veces se cree que el periodista cultural sólo debe conocer la materia de su especialidad y trabajar sobre el objeto analizado, criticado como puede ser un libro, una obra de arte, un concierto, o una conferencia, entre muchas otras variantes. Sin embargo, aquel periodista que cuestione las condiciones en que ese producto fue concebido y leído por el público ya empieza a indagar, a ver la imagen completa y también a desconfiar de aquello que surge como una simple presentación de un producto. La desconfianza y la duda pueden ser buenas consejeras cuando se trata de exponer un fenómeno cultural desde el más simple al más sencillo en todas sus facetas. Para investigar el origen de una obra de arte hace falta mucho más que saberes estéticos: conocer historia y también finanzas; analizar un ensayo requiere saber acerca de determinados campos humanísticos pero también de política, economía, sociología; estar informado acerca del mundo de las finanzas y los circuitos bancarios ayuda a establecer la veracidad o falsedad de un presupuesto oficial en una muestra internacional o los gastos excesivos de una fundación. Hay objetos de investigación “nuevos” como el inmenso mundo de la gastronomía que requiere cocineros y periodistas que sepan no sólo de cocina, también deben conocer de los mundos que concurren al de la comida y al de las tensiones históricas que explican por qué una comunidad cocina y come determinas cosas y deja de lado otras. Es ideal tener una formación cultural en algún campo y también en periodismo pero también es interesante despertar inquietudes en quienes se acercan a este cruce desde otra disciplina o profesión afín. Lo fundamental es poseer una actitud de apertura, interés y gusto por los universos culturales y de inquietud hacia aquello que parece no admitir dudas ni preguntas de ningún tipo.

-¿Existe un método de investigación periodística aplicable al mundo de la cultura? ¿Cuáles son algunas de sus características?

-La idea que debería regir toda investigación es la de buscar la verdad. Esta simple propuesta nos puede abrir un debate filosófico infinito acerca de qué es lo que entendemos por verdad. Sin embargo, la investigación cultural intenta establecer parámetros en tanto evidenciar, quitar velos, dejar al descubierto de qué modos se produjo, se hizo circular y fue accesible al público todo objeto cultural. El periodista cultural en su investigación va a combinar metodología periodística y de las ciencias sociales. Va a trabajar con fuentes de todo tipo: particulares y oficiales. Y entre ellas van a cobrar especial interés los archivos y bibliotecas; las universidades, las colecciones privadas, las fuentes orales, los especialistas. No hay fronteras, el conocimiento de idiomas facilita la lectura y la obtención de información que puede ser vital para la investigación. Investigar no implica estar siempre a punto de descubrir un escándalo; no siempre se está trabajando para un premio. Hay investigaciones que pasan desapercibidas para el gran público pero que suelen ser citadas a lo largo del tiempo por el mundo académico, por ejemplo.

-¿De qué hablamos cuando hablamos de “productos culturales”? ¿Cuál es su vínculo con el periodismo?

-La definición de productos culturales puede ser amplísima. Vamos a tratar de recortar el universo y sostener que hay objetos o bienes como libros, música envasada, pinturas espectáculos, tradiciones, políticas de estado que necesitan ser interpretados por los periodistas. De ahí en más las clasificaciones son infinitas. La idea del curso es mostrar que siempre es necesario conocer los entretelones de producción de cada noticia cultural. Y allí radica el vínculo con el periodismo, en la transformación de estos objetos en noticias al poner evidencia su interés. Este curso parte del periodismo cultural para luego cuestionar sus objetos, sus autores y el amplio espectro de actores que circulan en este universo.

-¿Cuáles son los desafíos del periodismo como oficio en una época compleja como ésta? Me refiero, por ejemplo, a que los medios en papel están desapareciendo, a que las redacciones se están reconvirtiendo. Y también, a la precarización laboral que atraviesa el sector periodístico.

-El periodismo es una profesión que debe ser revalidada permanentemente como tal dada las circunstancias que atraviesa. Algunas empresas periodísticas –aquí y en gran parte del mundo- han decidido priorizar la producción de contenidos por su cantidad y no por su calidad. Esta situación obliga a cada periodista a recuperar el profesionalismo por amor propio, la pasión por el periodismo depende de cada uno. El periodista que hoy intenta incorporarse al circuito profesional se encuentra ante un dilema decisivo: se le exige una formación importante y a su vez deberá trabajar más de lo que se acostumbraba históricamente al tiempo que recibirá un pago cada vez menor. El lugar del periodista en los “nuevos medios” es precario en todos los sentidos. No es algo nuevo, se empezó a vislumbrar a fines de los 90 cuando los diarios, por ejemplo, dejaron de ser sólo eso y se convirtieron en empresas lisa y llanamente. Un fenómeno que se reprodujo en todo el mundo y que privilegió a periodistas marca (columnistas internos o externos como intelectuales, empresarios o políticos) y que está dejando al resto de los periodistas en el papel de “contenidistas”, es decir aquellos que se ocupan de completar los espacios vacíos que deja la publicidad en el papel o los que se encargan de alimentar el barril sin fondo de la web. La transformación de la forma de leer –o consumir- noticias online cayó en la dictadura del lector de la web que de acuerdo al tiempo que le dedica a leer una nota está decidiendo qué es importante y qué no. Entre otras cosas, muchos editores piden -directa o indirectamente- a sus redactores que reinventen la pirámide invertida: volvemos a poner en la cabeza lo más importante para que el lector se informe rápidamente y se quede unos segundos más en la nota y no se aburra. Durante varios años se cuestionó el lugar de los comentaristas, se discutía si se debía dar lugar o no a muchos de esos lectores que se transformaban en las sombras de la web en atacantes violentos contra el autor de una nota. Hoy no sólo se los permite libremente, se los considera un recurso válido para generar tránsito en la página, demostrar que los lectores permanecen un tiempo importante en cada nota y de ese modo aspirar a obtener la zanahoria publicitaria. En definitiva, el periodista del siglo XXI se encuentra ante un escenario incierto. Paradójicamente las empresas (no periodísticas) que conservan un departamento de comunicación valoran al periodista como un profesional que demuestre versatilidad, rapidez de reflejos y sentido común a la hora de resolver cuestiones de comunicación interna y externa. Se abren posibles fuentes de trabajo nuevas pero ya alejadas de las tradicionales y humeantes redacción periodísticas.

-Y en términos más específicos, ¿cuál es el rol del periodismo cultural en una era en la que creadores y audiencias tienen una comunicación cada vez más directa, facilitada por herramientas digitales?

-Con contextos duros y permanentes, el periodismo cultural argentino es uno de los más dinámicos, constantes y creativos de la escena internacional. A pesar del panorama descripto, el periodismo cultural ha logrado insertarse en la agenda de medios que antes no lo tenían en cuenta. Por un lado, los suplementos culturales poseen un lugar firme en la mayoría de los diarios y en las revistas de noticias (aunque quedan muy pocas), también en revistas “femeninas”, entre otras. La noticia cultural como tal ganó un estatus de página diaria fija en los principales diarios. Hay programas de cultura en muchas radios y las recomendaciones de libros encontraron un lugar en programas de información general. Lo mismo ocurre en la televisión y en internet, tanto en las versiones online de los diarios tradicionales, como las de portales de noticias exclusivos de la web: allí florecen las recomendaciones de libros. Un fenómeno aparte es el de los booktubers en el que la espontaneidad de los jóvenes críticos literarios fue rápidamente captada por las editoriales que reclutaron a muchos de ellos. La exigencia, una vez más, recae sobre periodistas. Y de distintas generaciones. Los mayores deben conocer el uso de las herramientas digitales y los nuevos lenguajes que ellas traen en su interior. Cuando ya se había dictaminado el día y la hora de la muerte de los diarios de papel, lectores mayores de todo el mundo reclamaron la supervivencia del papel por un lapso que contradice las profecías de los medios. Las nuevas generaciones que venían con un saber totalmente renovado hoy no pueden desconocer cómo se hace un diario de papel. Jóvenes y mayores deben conocer el uso de las herramientas tradicionales y de las más novedosas. El periodista cultural también está cruzado por esta problemática y debe asumir un papel activo para preservar su trabajo dentro de una empresa o de forma independiente. Vivir del periodismo cultural presenta tantas dificultades como la mayoría de las ramas de la profesión pero también sigue proporcionando el disfrute permanente por el conocimiento y la investigación de las bellas artes, la literatura, la música y todas las expresiones surgidas de los actores más talentosos y de los más inesperados. Contar estos mundos, realmente, vale la pena.  

Foto: Alejandra López

One thought on ““El periodismo cultural argentino es uno de los más dinámicos, constantes y creativos de la escena internacional”

  1. Muy interesante y con profundidad la mirada del periodista. Trabajo en temas culturales desde el ámbito institucional y me parece enriquecedor debatir los planteos que se expresan en la nota.
    Felicitaciones por la iniciativa del curso.

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